29 de Nov de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Urge planificación urbana

La planificación urbana debe ser el norte del gobierno, apoyándose en las alcaldías. La ciudad se sumerge en una expansión urbanística d...

La planificación urbana debe ser el norte del gobierno, apoyándose en las alcaldías. La ciudad se sumerge en una expansión urbanística desordenada que viaja acorde a los intereses de los dueños o accionistas de las urbanizaciones, que no responden al desarrollo nacional y limitan, hasta cierto punto, una de nuestras principales industrias; el turismo.

Por una parte, para orientarse en calles y avenidas, a fin de localizar una dirección, es toda una odisea. Tanto unas como las otras llevan nombres de personas o eventos que en nada contribuyen a una buena orientación. Generalmente, no existe una nomenclatura única que permita a personas locales o turistas llegar a un destino sin el trauma de un mapa que les permita desplazarse, con todos los inconvenientes conocidos.

Tanto las calles como las avenidas deben tener numeraciones propias y diferenciadas, a fin de lograr un ordenamiento lógico y coherente, que permita orientar a propios y visitantes a desplazarse con mayor facilidad y sentido lógico.

Dentro de cada barriada, también deben existir nomenclaturas lógicas secuenciales. Tenemos barriadas que saltan de una letra a un número o a un nombre sin sentido de orientación coherente. Al igual que las casas, cuando se construyen edificios los mismos deben estar numerados en sentido lógico, independientemente del nombre que sus propietarios o junta de accionistas establezcan.

La planificación es necesaria para lograr un desarrollo urbano apropiado, de lo contrario continuaremos como hormigas sin pestañas, perdidas y en busca del camino de regreso. Si esta situación resulta traumática para los propios, imaginémonos cómo se deben sentir los turistas.

Desdichadamente nuestras autoridades ponen muy poca atención al ordenamiento urbano, y la nomenclatura es uno de los pasos más importantes para lograr una ciudad ordenada como en las grandes urbes del mundo. Es necesario se le preste la atención correspondiente ahora, que aún es tiempo.

Esta situación amerita implementar políticas serias de planificación urbana, acorde con el crecimiento y necesidades de la población; acompañado de un adecuado programa de prevención y uso de suelos, manteniendo normas de construcción solidarias y/o permisos de construcción o ampliación que no atenten contra la servidumbre, aceras peatonales e inclusive las propias calles o avenidas, inclusive los parques, áreas verdes u orillas de ríos o playas.

Producto de algunos políticos e inversionistas inescrupulosos, vivimos en la cultura del juegavivo , minimizando la cultura del ordenamiento y buenas costumbres. Las leyes existen, pero se dejan espacios a interpretación, que son aprovechados por malos inversionistas y hacen sucumbir la buena fe de la ciudadanía.

Bajo circunstancia como las enunciadas, la patria desprotegida se mantiene a la espera de políticas de Estado coherentes y bien intencionadas que provean a la población de normas efectivas de ordenamiento acordes a las circunstancias y situaciones actuales que nos lleven como ciudad y país a un desarrollo urbano pleno.

*Educadora y economista.diostesalvepanama@yahoo.com