Temas Especiales

15 de Apr de 2021

Belisario Herrera A.

Columnistas

Semejanzas y diferencias

Entre el gobierno del presidente Ricardo Martinelli y el de José A. Remón Cantera.

El régimen de Ricardo Martinelli, que ha asumido todos los poderes del Estado y, por lo mismo, conduciéndose autocráticamente, sin que ninguna autoridad judicial pueda detener sus desmanes, en los días que decurren, me hace recordar el gobierno que encabezó el coronel José A. Remón C. en 1952, tras poner a su favor todos los recursos del Estado, el presidente de turno Alcibíades Arosemena, en que se violaron las pocas disposiciones electorales y la Constitución fue letra muerta. 


Remón, que había renunciado a la Comandancia de la Policía Nacional para candidatizarse a la Presidencia de la República por la Coalición Patriótica Nacional (C.P.N.), las mismas siglas del primer instituto armado, ganó tras un escandaloso fraude electoral contra su oponente Roberto F. Chiari, candidatizado por la Alianza Civilista, sumado a las tropelías de varilleros delincuentes y que al final, Remón fue proclamado por las máximas autoridades electorales, dócilmente puestas a su servicio por el régimen. 


Nada pudo hacerse, al final, para impedir la derrota del candidato civilista en una época recargada contra el militarismo, que representaba la candidatura de Remón y, ya en el poder, desató un régimen dictatorial, en que arremetió contra todas las libertades públicas, con fiera persecución contra todo opositor a su régimen. 


Hay en todo esto para trasladarlo al presente, una semejanza dentro de distintas circunstancias, en que Martinelli, a fin de perpetuarse en el poder, da por ganador al candidato presidencial de su partido y en los propósitos de sus intereses personales, a la par ha candidatizado a su esposa. De lo que se trata es de que él mismo, en función de gobernante, ha violado todas las disposiciones electorales y sigue utilizando los recursos del Estado en favor de los candidatos de su partido y pretende imponer a su sucesor. 


Me refería a 1952, en que no se pudo hacer nada para impedir el triunfo del candidato de los cuarteles, pero en la actualidad existen circunstancias que nos son favorables, como la actuación vertical de los magistrados del Tribunal Electoral, que, de no prosperar las tretas contra el magistrado Erasmo Pinilla para separarlo del cargo, es garantía para que se imponga la honradez en los próximos resultados electorales. Creo pertinente que la ciudadanía se mantenga muy alerta. 


Lo anteriormente sumado a las declaraciones vertidas a La Estrella de Panamá por Roberto Eisenmann en el sentido de que ‘Lo más importante es derrotar la reelección del presidente Ricardo Martinelli, por el riesgo que esto representaría para la democracia panameña’; —y agrega—, ‘me importa poco cuál de los candidatos de oposición sea favorecido’, remarca que lo importante es que se llegue a una unión de Varela y Navarro, en el que menos aceptación tenga en las encuestas, se una al más favorecido. 


ABOGADO