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28 de Jan de 2021

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Modesto A. Tuñón F.

Columnistas

Cenizas de Gabo en Bellas Artes de México

Aunque de por sí se venden sus obras, pero, desde el jueves que falleció, la gente viene y pide sus libros.

Un sol radiante y algo de calor inundaba la ciudad de México la mañana de este lunes, en que centenares de personas de todo nivel socioeconómico se acercaban a las instalaciones del Palacio de Bellas Artes. Allí, en horas de la tarde, serían exhibidas las cenizas de Gabriel García Márquez, el escritor colombiano que murió el jueves en esta ciudad, donde vivía desde hace algunos años.

Un enjambre de periodistas, cámaras, micrófonos creaba una especie de cortina que separaba al público, que había llegado desde muy temprano, de la entrada del majestuoso edificio, que albergaría en su entrada de granito negro los actos oficiales y el culto a la memoria del autor de Cien años de soledad, que dentro de tres años celebra su 50 aniversario de publicación.

Esta obra aún se vende y el fallecimiento de su autor, impulsó a nuevos lectores para adquirirla. Del otro lado de la avenida Juárez y exactamente frente al Palacio de Bellas Artes, en la librería Gandhi, una de las más amplias de esta ciudad, Mario Mendoza Cruz, el encargado, dijo que, desde la muerte de García Márquez, se han vendido más de 150 ejemplares de sus libros.

‘Aunque de por sí se venden sus obras, pero, desde el jueves que falleció, la gente viene y pide sus libros. Ya algunos se me han agotado’, afirmó Mendoza Cruz, quien en horas de la mañana del lunes, colgaba arriba de la entrada, una tela con la foto y las fechas de nacimiento y muerte del escritor. ‘El que se ha agotado es Cien años de soledad, pero también quieren otros, como El amor en los tiempos del cólera y los demás’, concluyó.

Según el encargado de la sucursal de la librería Gandhi, el interés del público, se ha generado con otros títulos del autor; ‘se ha producido el mismo fenómeno. Incluso en la casa matriz en Miguel Angel de Quevedo, con todos desde La hojarasca y hasta con la última, Historia de mis putas tristes’.

En la fila de visitantes que esperaban para dar su testimonio estaba Silvia Zaragoza, quien explicaba sobre el sentimiento que la embargó cuando leyó Cien años de soledad, en 1971, siendo estudiante de Química en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); ‘la compré, la leí y me gustó. Era un ejemplar de la editorial Suramericana’.

Según doña Silvia, son varias cosas que le llamaron la atención; ‘se repiten mucho los nombres de las generaciones a las que se van refiriendo. Es como un círculo con todo lo que va aderezado; Melquiades le lleva a la población algunas cosas nuevas, como el hielo y todas esas cosas’, dijo y agregó, ‘allí todo era como muy mágico, algo irreal, pero se identificaba con la familia, ponerle a los hijos los nombres de los padres’.

Uno viene a darle solidaridad a la familia, afirmó esta química; ‘él se sentía querido por los mexicanos, sus libros, sus películas calaron muy profundo y nos sentíamos identificados. Por eso a todos nos entristece su muerte, porque se le quería mucho’.

Afuera del edificio del palacio donde se habría de celebrar la ceremonia luctuosa y a un costado, sobre la entrada del metro, una mujer de edad, vestida de negro hablaba a través de un megáfono e invitaba al público a una lectura en honor de García Márquez con participación abierta para todo el que pasara por el lugar.

Ella leía un ejemplar de un artículo publicado en la revista Proceso, de Rafael Croda con el título ‘No voy a escribir más...’, donde narraba la frase expresada por Gabo cuando confesó en Cartagena que no volvería a esgrimir la pluma para redactar Literatura, porque ‘la memoria le había abandonado’.

A las cuatro de la tarde, se abrieron las puertas del Palacio de Bellas Artes y un público triste, solidario, pero satisfecho de las historias de Gabriel García Márquez empezó a circular para rendir un homenaje póstumo a la memoria y obras de quien llevó la Literatura, el Periodismo y las ideas latinoamericanas a todos los confines del planeta.

PERIODISTA

*ESPECIAL PARA LA ESTRELLA DE PANAMÁ.