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22 de Jan de 2021

Geraldine Emiliani

Columnistas

Felicitaciones al nuevo presidente

Pude escuchar el discurso de despedida del candidato de Cambio Democrático y me gustó su posición de conciliador amigable.

Felicitaciones al nuevo presidente
Felicitaciones al nuevo presidente

Juan Carlos Varela lo logró. Cuando las encuestas lo tenían en el trasfondo de los resultados, él se alzó con el triunfo. Yo en lo particular me siento ‘engañada’ por las casas encuestadoras. Con el resultado, las encuestadoras en campaña electoral deben cambiar sus estrategias de hacer las preguntas o, en los lugares que las hacen, a quienes se las hacen, el cuándo y el porqué. Los expertos analistas, son los que saben y nosotros los ciudadanos nos merecemos una explicación. En fin, hay que revisar la metodología en todos los aspectos.

Pude escuchar el discurso de despedida del candidato de Cambio Democrático y me gustó su posición de conciliador amigable y, aceptando su derrota, hizo un llamado a que todos apoyemos al nuevo gobierno. No pude escuchar el del candidato del PRD, pero me imagino que de eso se trató.

Con los resultados en las urnas, el elector panameño demostró civismo al momento de votar. Fue dueño de su conciencia. Pensó por sí mismo y tomó su decisión según su criterio, y no, por lo que decían las encuestas. Pienso que hubo un ‘sentido de pertenencia’, lo cual, no solo se pertenece a sí mismo, sino a su país. Esto hace que el votante se sienta mejor y más seguro. Con el ‘sentido de pertenencia’ demostrado en las urnas, se desea ser parte de una identidad social y nacional, lo cual ayudará a desarrollar el país como es debido.

Cuando los ciudadanos de una nación no poseen el sentido de pertenencia, la cohesión social es inexistente y la sociedad se autodestruye. Sin sentido de pertenencia pierdes tu seguridad individual y social y se encarna mentalmente en ti, el conformismo. Cuando esto sucede, la persona se adapta y se somete a la voluntad de alguien y renuncia a sus principios y derechos y se caracteriza por la docilidad, rendición y sumisión. En pocas palabras, te conviertes en un parásito.

Por eso, es fundamental que sepas distinguir cuándo algo se puede cambiar y cuándo no. Es obvio que no debes renunciar a vivir sin progresar. Tu destino o futuro será superior si trabajas y te esfuerzas para lograrlo. Lo contrario sería aceptar que nada cambia, y que vives condenado a que las cosas permanezcan como están. En este caso, el conformismo te llevaría a existir bajo una frustración permanente, no buscar alternativas, cancelar o mantener muy bajo el nivel de tus aspiraciones, sentirte impotente ante todo, subestimarte, ser pesimista, y convivir con una desesperanza aprendida.

Cuando se trata de los valores fundamentales nunca se debe resignar, porque a las finales es muy difícil que se recupere. Jamás debes renunciar a que no se te quite el derecho a la vida, a la libertad, a mejorar, a ser feliz y a vivir en paz. La historia nos enseña que cuando un pueblo renuncia a su identidad pierde fuerza y, fácilmente, lo dominan o manipulan otros poderes, sean estos políticos, económicos, y comandados por una persona y sus serviles. Se debe tener el valor para cambiar lo que tengamos que reformar o cambiar, cueste lo que cueste.

Mi país debe haber recibido la herencia cultural de que sea otro el que piense y actué por nosotros. Y, este es un comportamiento muy negativo, porque ese otro es un líder y progresó porque se acercó al poder político y se enriqueció escandalosamente y no le pasó nada, más bien se le premió con posiciones elevadas; o, si la forma de conseguir un empleo no fue porque era el mejor, sino porque era partidario de un colectivo político; o, porque se hizo millonario por lo que se le dio debajo de la mesa y no por los aportes tecnológicos y científicos al ejecutar bien el trabajo; o, porque el ascenso laboral no tuvo nada que ver con la preparación académica o profesional, sino con su amistad con el superior jerárquico. Lo anterior conlleva a una pereza mental ciudadana y, nunca se aprenderá que la única forma de ‘salir de abajo’ es estudiando y trabajando con ahínco para lograr el bienestar de la familia y de toda la sociedad.

Tenemos un nuevo presidente. Debemos estar vigilantes de su gestión. Censurar lo malo y aplaudir lo bueno. De eso se trata el fortalecimiento de la democracia.

PSICÓLOGA