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15 de Jan de 2021

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Honor a la familia

‘La familia es sin duda alguna el primer frente de desarrollo que debe prevalecer’.

Honor a la familia
Honor a la familia

Este próximo jueves 15 de mayo es el Día Internacional de la Familia. A 20 años de su proclamación por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se conmemora bajo el tema «Promoción de la integración social y la solidaridad entre las generaciones». La ONU reconoce que ‘La familia es el elemento que aglutina a las sociedades, y las relaciones entre las generaciones perpetúan este legado en el curso del tiempo. Este año, el Día Internacional de la Familia es una ocasión para celebrar los vínculos que existen entre todos los miembros de la constelación que conforma una familia. También es una oportunidad para reflexionar sobre el modo en que inciden en ellos las tendencias sociales y económicas, y sobre lo que podemos hacer para fortalecer a las familias en respuesta a ello’.

La familia es sin duda alguna el primer frente de desarrollo que debe prevalecer. No es secreto para nadie que mantener la estructura familiar en estos tiempos es uno de los retos más difíciles para toda sociedad. Las amenazas de descomposición social, como consecuencia de modelos de comportamientos desfavorables e individualistas, hacen casi imposible ejecutar estrategias diseñadas para poner en marcha procesos de cambio que contrarresten las deficiencias sociales.

Pero eso no es todo. De la misma forma en que rechazamos las influencias que a lo largo de estas últimas décadas han contribuido al deterioro cultural y social, también vemos con cuidado los modelos de ordenamiento y conducción social, diseñados en otras esferas, que no siempre van de acorde con la idiosincrasia de nuestros pueblos.

Me corro el riesgo de que los científicos conductuales y burócratas sociales que dirigen este tema corrijan mis apreciaciones y me encaminen por la vía de las recetas de manejo de las conductas sociales percibidas como modernas y diseñadas para proporcionarle el lugar y los derechos que se merecen las diversas capas sociales. Eso está bien, para un país intelectual y culturalmente desarrollado. Pero de igual forma, muchos de los mecanismos modernos que debieran servir para elevar el nivel de desarrollo de los pueblos atentan decididamente contra su bienestar y su futuro.

Solo tenemos que ver lo que los medios de comunicación publican y trasmiten. Cada día alinean sus productos mediáticos con los peores modelos de conducta. Lo que hoy ofrecen como novedoso al público local, es rechazado en otras esferas culturales. Lo que ofrecen es el reflejo de nuestra sociedad. Y no nos engañemos, así es. Todo esto influye sobre las estructuras sociales que hoy componen la Nación; y tiene un dominio decidido sobre la estructura familiar ya amenazada y enfrentada a otros problemas que busca a diario atender: drogas, HVI-SIDA, embarazos precoces, violencia social, etc.

Para construir un mejor país debemos cuidar la estructura familiar. ‘Todos estos desafíos ponen de relieve la necesidad profunda y universal de que haya figuras paternas positivas en las familias. A medida que aumenta nuestra comprensión del significado de la paternidad, se plantea la oportunidad de que los hombres vuelvan a visualizar imaginativamente lo que significa ser padre y busquen formas de hacer una aportación positiva en la comunidad’, señaló Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, hace algunos años.

Tengo mucha curiosidad y me llena de interrogantes saber cómo es la relación familiar de los cientos de políticos que viven y vivieron del transfuguismo, de los que gastaron enormes sumas de dinero del erario público para regalar dinero, enseres domésticos y comprar conciencia y votos. De los que fueron vulgares con sus campañas sucias y denigrantes. ¿Qué argumentos le dan esos padres a sus hijos en formación sobre estas conductas? ¿Cómo se explica eso? ¿Cómo se educa a los hijos con esos ejemplos?

Cuando el magistrado Erasmo Pinilla pidió perdón a sus familiares por haberlos hecho sufrir los desmanes y ataques que enfrentó en el marco de la campaña electorera que acaba de culminar, realizaba un acto responsable y ejemplar de paternidad. Más importante aún, todo su comportamiento, su valentía, su postura ante esos ataques, representaban un ejemplo digno de lo que es ser padre y ejemplo para sus hijos y para la juventud que desea ejercer su ciudadanía desde el sistema político honorable y libre. Esa aportación debe fortalecer y encauzar a todos nuestros hijos por un camino de aprendizaje y desarrollo cultural justo, positivo y responsable.

COMUNICADOR