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19 de Jan de 2021

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Mireya Lasso

Columnistas

Que la lección no se olvide...

Juiciosas palabras del presidente del Tribunal Electoral en la entrega de credenciales al presidente electo de la Nación

Juiciosas palabras del presidente del Tribunal Electoral en la entrega de credenciales al presidente electo de la Nación. Estamos de acuerdo en que hubo lecciones para todos; pero, si fuéramos fieles a nuestra fama de olvidadizos, pronto podríamos olvidar la experiencia electoral vivida y llegar a futuras contiendas electorales con los mismos vicios que empañaron la campaña recién concluida.

De todas las amonestaciones y las felicitaciones dispensadas por el alto funcionario esa noche, rescato y resalto el anhelo patriótico que resume, desde lo más profundo de su corazón —como así lo sentí— el mensaje de un hombre que ha vivido muchos traqueteos del acontecer ciudadano y de las luchas políticas; y quiere lo mejor para su país. Con sabor de despedida, deja un mensaje sesudo para que lo recojan los actuales y los futuros políticos. Como aquel marinero, viejo lobo de mar, nos dice: ‘Ahí les dejo el mejor consejo que les puedo dejar, producto de una madura reflexión y de una larga experiencia de vida pública: no olviden lo vivido durante estos cinco años’.

Una clarísima lección ha sido el abrumador respaldo del pueblo panameño a favor de los valores éticos y morales que deben moldear y regir la conducta en una campaña electoral. Muchos abrigábamos la esperanza de que el desvergonzado derroche de apoyo gubernamental a la candidatura oficialista no surtiera sus efectos indeseables y dañinos; y, en efecto, el grito ensordecedor de los votos en las urnas, nos confirmó nuestra fe en la dignidad y fino criterio del panameño.

Me siento realmente orgullosa de la fibra moral de mis compatriotas y del sano discernimiento que les permitió distinguir lo bueno de lo malo, lo honroso de lo bochornoso, lo decente de lo indigno. Esa lección ha sido una bofetada, bien merecida, a quienes apostaron a la coima, al despilfarro, a la fanfarronería, a la trampa, a la necesidad del humilde; y a quienes soñaron que aquí todas las conciencias están a la venta y que más vale un billete de un balboa que la firme confianza en la palabra empeñada.

Otra aleccionadora manifestación ha sido el reiterado repudio del ciudadano panameño a la reelección presidencial inmediata. ¿Cuántas veces habrá que reiterarlo? Caso tras caso el panameño la ha rechazado: ni directa ni camuflada. Ningún mandatario ha mostrado suficiente mérito ante la ciudadanía para romper ese paradigma; podrá suceder en otros países, y sus razones tendrán para permitírselo a sus gobernantes, pero no aquí. Creemos en la conveniencia de la alternancia en el poder y no porque se hayan construido ‘supuestamente’ más obras físicas ‘en 5 que en 50 años’, merece romper con la tradición política, sobre todo si el período es de cinco años.

Una tercera lección es el trabajo eficiente y equilibrado del Tribunal Electoral. Sin exagerar, tenemos la mejor organización electoral del continente americano. Pudo resistir los embates de sectores que se empeñaron en desacreditarlo y restarle credibilidad sin ninguna justificación honorable, pero se estrellaron con la envidiable confianza que le otorgó el pueblo. Es un organismo competente, reconocido internacionalmente, que debe hacernos sentir orgullosos y debemos siempre respaldar por nuestra democracia. Preguntemos a nuestros mayores cómo se administraban nuestras elecciones algunas décadas atrás y comparemos la joya de institución y sistema que tenemos hoy.

Fueron muchas las enseñanzas del 4 de mayo. No hay espacio para todas, pero no puedo dejar de mencionar el comportamiento ‘cívico, educado, disciplinado, digno’ de votantes que concurrieron en masa a contribuir con su aporte a defender nuestra democracia en peligro. Una lección más que jamás debemos olvidar.

EXDIPUTADA