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24 de Jan de 2021

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

La constituyente: terror del martinellismo

No me queda duda que cuando el señor presidente saliente hace mención de algo hay que mirarlo o escucharlo con mucho cuidado

No me queda duda que cuando el señor presidente saliente hace mención de algo hay que mirarlo o escucharlo con mucho cuidado, en función de que ha demostrado por mucho tiempo decir lo contrario de lo que pretende hacer o está haciendo. Así como también, ha corroborado ser él y su grupo de poder, lo que le endosa a aquellos a quienes ataca políticamente. Por las limitaciones de este espacio, estará sobrando la mención de ejemplos harto conocidos. Esto nos lleva a destacar particularmente dos de las últimas declaraciones emitidas en los medios de prensa que debe ponérsele atención (Ver Telemetro, entrevista al presidente Martinelli, 12 de mayo de 2014).

La primera de ellas, alude a la afirmación de que desea que al nuevo presidente ‘le vaya bien’ y que su partido podrá llegar a acuerdos con éste, en la Asamblea de diputados, a través de leyes ‘que beneficien al pueblo’. Es más, afirmaba —con aires de soberbia— que ‘una alianza con nosotros le sale más barato que con el PRD’.

La segunda de las afirmaciones del señor Martinelli parece haber pasado desapercibida, quizá por la forma como lo hizo, con una supuesta indiferencia. Pues debe saberse que es todo lo contrario. Nos referimos a la insinuación que hizo de ver como posibilidad para alcanzar la gobernabilidad democrática en la nueva etapa republicana, la consumación de una CONSTITUYENTE independiente del cuerpo legislativo actual o electo (llámese paralela o mejor, originaria), pero donde señaló inmediatamente que ‘aunque ahora me dicen que la originaria no se puede hacer porque es un CUASIGOLPE de estado’, o sea, termina manifestando con sospechosa ‘inocencia e ingenuidad’, su sentir real: que esta opción hay que descalificarla de plano.

En tal sentido, la primera sentencia hay que verla como que no desea y por tanto no hará mayor cosa para que el gobierno del señor Varela sea exitoso, al menos desde el punto de vista de la gobernabilidad.

Por su parte, la segunda sentencia es aún más reveladora, ligada a la anterior. En efecto, el análisis de las posibilidades del poder sugiere que el ingeniero Varela se encuentra en inmejorables condiciones políticas para refundar la República sin el concurso de los actores más corruptos que ha conocido el país en los últimos 50 años, esto es, a través del mecanismo constitucional de la CONSTITUYENTE ORIGINARIA. Es decir, todas aquellas leyes favorables al pueblo a nivel constitucional que sistemáticamente los secuestradores del poder legislativo han escamoteado, incluyendo aquellas que le pondría cabestros más eficaces al cuerpo legislativo, ejecutivo y judicial, se introducirían por la vía de esta CONSTITUYENTE, fuera del alcance del colegiado diputadil.

En una escogencia de los constituyentes, el clientelismo estaría reducido a su más mínima expresión, ya que las bolsas de comida, las refrigeradoras o las promesas de empleo no tendrían efectividad en los electores, porque esta labor no conlleva el manejo de ninguno de estos recursos. Los constituyentes solo tienen una función, la de proponer las nuevas reglas del juego constitucional donde no se beneficie a los que más tienen, no se atente contra los bienes ambientales urbanos o rurales, ni se estimule la impunidad.

Sin duda, quienes han basado su poder en prácticas clientelistas en los últimos años, como el grupo Martinelli (incluyendo sus socios enquistados aún en el PRD), están aterrorizados con solo la mención de esta idea; de allí que si sus insinuaciones de apoyar al nuevo gobierno son creídas por este último, solo quedaría empantanado e imposibilitado de promover leyes de contenido democrático y popular. Y lo más importante para esta coyuntura, de erradicar el sistema de corrupción imperante en el país.

Así, cualquier compromiso político que el panameñismo-partido popular (e incluso el PRD) adquiera con el Martinellismo sería caer en la celada que están poniendo para evitar dar pasos históricos hacia la refundación del país.

Por lo contrario, al ingeniero Varela le asistirá una gestión exitosa si impulsa una constituyente de la mano con las fuerzas democráticas existentes en el PRD, pero también, con las democráticas que existen en diversos organismos de factura popular en la sociedad civil, por ejemplo, los gremios profesionales y sindicales, así como de movimientos universitarios y comunitarios.

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