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02 de Jun de 2020

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Ernesto A. Holder

Columnistas

La coyuntura para corregirnos

Aún queda mucho que analizar de lo que vivimos como campaña politiquera en los pasados comicios presidenciales

La coyuntura para corregirnos
La coyuntura para corregirnos

El escritor colombiano Selnich Vivas Hurtado, en un análisis de la obra de José Ingenieros, escribió que: ‘Un hombre nace en un Estado en particular, con sus leyes e instituciones. De tal forma que crece dentro de ellas. Los símbolos patrios, la religión, las costumbres de una región son herencias institucionales que el individuo incorpora a su forma de ver el mundo. Esta forma de ver el mundo puede modificarse o fosilizarse de acuerdo con la educación recibida. La educación (familiar, académica), es un instrumento importante en la trasformación de las condiciones intelectuales del individuo, pero depende de su actitud frente al conocimiento...’.

Aún queda mucho que analizar de lo que vivimos como campaña politiquera en los pasados comicios presidenciales. Han quedado varios traumas que para los entendidos deben ser analizados a fin de que podamos encontrar mecanismos saludables para que las del año 2019 no se vean manchadas de indignidad y bajeza. Nuestro nivel social lo define no solo por lo que pensamos de nosotros, sino cómo actuamos y cómo resolvemos nuestras diferencias en circunstancias sociopolíticas. Pero ante todo, para que lo vivido no se convierta en nuestra ‘única forma de ver el mundo’.

La oportunidad, (del latin opportunitas) es sin duda alguna, para los que argumentamos teóricamente, un concepto real y válido para emprender tareas de cambio y mejoramiento en un marco ordenado de planificación y visión estratégica. Para naciones en vías de desarrollo como las nuestras, el concepto es igualmente válido como modelo de organización definida. Asentar los planes de desarrollo en las oportunidades que el momento, el entorno social, económico, ambiental y cultural nos ofrece.

Oportunidad es lo que ofrece los resultados del cuatro de mayo pasado. Sin embargo, las últimas cuatro semanas nos dejan en evidencia que eso no será suficiente para emprender modelos de cambio en lo político. Será necesario armarnos de coraje para enfrentar el interés de los que pretenden mantenernos en el círculo de la corrupción que se ha vivido.

Como sociedad heterogénea, en nuestro país, hace algunos lustros, muchos aspiramos a alcanzar el más alto sitial dentro del conglomerado de naciones que buscan obtener un nivel de desarrollo que beneficie a la mayoría de sus asociados. Eso ha cambiado. Desafortunadamente, las condiciones socio-culturales no nos favorecen y parece que desperdiciar el tiempo –con todo y sus oportunidades— es el pasatiempo del momento. En el escenario político y, en particular, el electoral es más evidente. Otros han aprovechado para amasar fortunas incalculables a como dé lugar.

La oportunidad de llevar adelante un proceso electoral por quinta vez consecutiva en esta democracia imperfecta, no está siendo aprovechada para el beneficio conjunto de la sociedad. El ciclo electorero comenzó al final del pasado ciclo, es decir, en mayo de 2009, siendo los últimos dos años una contienda politiquera de las más burdas y bajas en materia de argumentación ideológica y política que nos ha separado del pasado, como una de las peores de nuestra vida republicana.

Se han utilizado las redes sociales para violar la privacidad familiar e individual de las personas. Para intimidarlas y ofenderlas. Mensajes visuales e ilustrativos para vender la imagen de los candidatos, nos ahogaron con enormes y coloridas vallas publicitarias, propagandas políticas televisivas bien producidas, slogans y temas musicales de alta calidad sonora. Las campañas más importantes fundamentaron sus estrategias con la ayuda de ‘gurús’ que cobraron millonarios honorarios, pero que no calcularon bien los resultados.

Con todo lo vivido, y lo que estamos experimentado en materia de acomodo politiquero para seguir pelechando de los bienes del Estado y del poder, los perversos de siempre tienen medida la conducta del panameño; ese que vive las penurias cotidianas para llevar adelante las exigencias de la vida; para llevar comida a la casa, o los que tratan de alguna manera de garantizar la educación y esparcimiento de los suyos.

Para superar esa cultura social y política con que nos tienen medidos, es importante que nos planteemos para el futuro exigir una estrategia electoral respetuosa, alejada de los modelos anteriores de compaña política de descalificación, juega vivo, la palanca, el amiguismo, el clientelismo político como clave fundamental para ganar elecciones. El nuevo gobierno debe cumplir, no me canso de repetirlo. Las oportunidades sobran, pero en esencia a nosotros nos toca superar nuestra mayor desventaja: ‘nuestra cultura social’.

COMUNICADOR