Temas Especiales

30 de May de 2020

Elías M. Levy

Columnistas

Por un real despertar

En la Asamblea Nacional, a partir del 1° de julio, los diputados del PRD deben retomar lo que sus delegados aprobaron

Como muchos del Partido Revolucionario Democrático (PRD) he conversado sobre el por qué de la pasada derrota en las últimas elecciones presidenciales y cuál es el camino que debemos seguir. Para ello debemos puntualizar algunos aspectos históricos del PRD.

Primero, el PRD se convirtió en un globo político. De ser un partido de principios, militancia y mística, pasó a ser un partido electorero. Los procesos electorales para escoger directivos, delegados, y candidatos a puestos de elección nacional, conllevaron a procesos de inscripciones indiscriminados desnaturalizando lo que debe representar pertenecer a un partido

político. Imagínense a cada candidato a delegado o precandidatos en primarias inscribiendo personas por el solo hecho de contar con votantes. Cuántos se preguntan: ¿Qué pasa con las personas inscritas por las que no salieron agraciados? Para reducir esto en los congresillos que concluyeron con las reformas de los estatutos del 2011, se aprobó que toda persona que desease ser miembro del PRD, debiera pasar previamente por un curso básico de formación, decisión que se quedó en el tintero de los redactores del Estatuto. Adicionalmente, luego de la derrota en el 2009, viendo que los puestos de dirección del partido eran utilizados como trampolín político para puestos de elección nacional, se dispuso que quienes deseaban ser candidatos por el PRD a dichos puestos, no podían ocupar puestos en las estructuras internas. Ningún otro partido tenía tal prohibición. Para sorpresa de muchos, las Asamblea Nacional dominada por Cambio Democrático, en el artículo 1 de la Ley N°54 de septiembre de 2012, que adiciona dos párrafos al artículo 102 del Código Electoral, eliminó dicha prohibición. Así las cosas, elegimos para nuestra dirección a personas que abiertamente decían que su objetivo final no era el partido, sino alcanzar puestos de elección popular.

Esto llevó a más traspiés, directivos y candidatos se preocuparon por sus campañas dejando de lado al colectivo. El egocentrismo y las ambiciones hicieron desaparecer el debate y la mística al punto que se desoían las recomendaciones que de diversas formas se enviaron. No se supo interpretar el querer del elector y por ende los mensajes no fueron comunicados eficaz y eficientemente. Al final, se perdió y se perdió mal.

En cuanto a qué debe hacer el PRD, pareciera que la brújula anda bien, pero debemos despertarnos y asumir la realidad. Respecto al CEN, en otros países, luego de una derrota así, la dirigencia renuncia voluntariamente por hidalguía y vergüenza. No se los debe obligar a renunciar ya que sacarlos a la fuerza sería ir en contra de los principios democráticos que queremos y se pregona defender. Se tiene que aprovechar la coyuntura del próximo Congreso Ordinario, para nuevamente reformar el estatuto del partido con los objetivos de reducir el clientelismo político y reforzar las estructuras internas. Debemos dar el ejemplo.

En la Asamblea Nacional, a partir del 1° de julio, los diputados del PRD deben retomar lo que sus delegados aprobaron y derogar ese malintencionado párrafo del artículo 102, al querer de nuestros miembros. Igualmente, no se debe hacer alianza con ningún partido político, manteniendo la independencia. Aceptar que continuamos siendo un partido en oposición y hacer una alianza con el país, escuchando a la gente y a la sociedad civil organizada y sobre todo haciendo que la frase: ‘El que más consulta menos de equivoca’, no sea un mero eslogan. Analizar cada proyecto de ley o propuesta que llegue a la Asamblea teniendo como norte Panamá y no intereses económicos o políticos de un grupo. Proponer proyectos tendientes a mejorar el desarrollo del país y una administración del gobierno eficaz, eficiente y de equidad.

ABOGADO