Temas Especiales

25 de May de 2020

César Valdés Paredes

Columnistas

Claustro universitario o campo de concentración

Lo que buscan es convertir nuestro espacio académico, en un vil mercado de negocios

Entiéndase como campo de concentración, ‘lugar o centro de detención o confinamiento donde se encierra a personas por su pertenencia a un colectivo genérico en lugar de por sus actos individuales, sin juicio previo ni garantías judiciales, aunque puede existir una cobertura legal integrada en un sistema de Represión política’.

La administración de la Universidad de Panamá se aboca a fortalecer el sistema perverso que ha engendrado de persecución, terror e intimidación generando una serie de mecanismos de control, dispositivo de huellas digitales, captura de cédulas y sistemas de identificación por radiofrecuencias, para así amedrentar a los que disienten y critican la tragedia académica que se vive en la Universidad.

No cabe duda de que este nuevo sistema de seguridad busca mantener la persecución a todo aquel que ose criticar o tan solo discrepar de las medidas antidemocráticas que el rector hace aprobar al Consejo Académico y al CGU, van en contra de la excelencia académica y en detrimento de los estamentos universitarios, la investigación y vida universitaria.

Nuevamente destaco que todas estas prácticas inconsultas, antidemocráticas y de intimidación, lo que buscan es convertir nuestro espacio académico, en un vil mercado de negocios, cuyo objetivo es arreglar sus comodines y poder estafar y seguir lucrando del erario universitario. El comportamiento del rector eterno hoy le impide asumir con hidalguía el cargo máximo de la Casa de Estudios y en su mentalidad de un obcecado que ha hecho de la intimidación y la persecución las herramientas de un modelo de dirección arcaico y extraño a lo que es y debe ser una rectoría universitaria.

Con esta implementación de este nuevo ‘Sistema de Seguridad’, la administración del rector envía un claro mensaje amenazante y nos hace comprobar todas las aberraciones infundadas contra la persecución de la defensora de los Universitarios, el hostigamiento y acoso laboral a que fue sometida, la destitución del administrativo Ricauter Paz, a quien le fueron violados sus derechos y debido proceso, y la destitución del Prof. Vicente Archibold, por oponerse al nombramiento ilegítimo del señor Adrián Cuevas como profesor Titular de la máxima categoría, sin cumplir con los requisitos que estos amerita.

Por ende, hago un llamado a la Comunidad Universitaria a defender su institución, a rechazar estos métodos deleznables y antidemocráticos, que lo único que pretenden es callar el desacuerdo, violar el sagrado derecho de las libertades y los convenios de derechos humanos, seguir pisoteando la Ley y el Estatuto Universitario.

‘Solo la opresión debe temer el ejercicio pleno de las libertades’, José Martí.

EGRESADO DE LA UP.