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30 de Oct de 2020

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Jorge Luis Macías Fonseca

Columnistas

Otra vez el Parlacen

El país poco o casi nada conoce de las realizaciones del Parlacen

Las recientes declaraciones de diputados panameños en el Parlacen en los términos de la posible ilegalidad de la juramentación en ese organismo del expresidente Ricardo Martinelli, promueve un debate sobre su eficacia y su utilidad para Panamá y para el área centroamericana.

El país poco o casi nada conoce de las realizaciones del Parlacen, y peor aún de las actuaciones de los diputados panameños que hacen parte de esa corporación.

Interesante sería que en un informe pormenorizado dieran cuenta de lo que representan en términos económicos al país y de los resultados ‘beneficiosos’ que resultan para Panamá. Jamás se ha hecho una rendición de cuentas públicas que muestren sus ejecutorias, como tampoco los acuerdos a los que se llegan en el Parlacen.

La seria impresión que tiene el hombre común y el que no lo es, es que esa estructura arropa a una serie de personas que reciben un jugoso salario sin mayores esfuerzos. El Parlacen, desafortunadamente se concibe como un organismo que promueve inmunidad para la impunidad, y precisamente eso es lo que ha llevado a la dura concepción que se tienen sobre ese órgano.

En los últimos tiempos en Panamá, el Parlacen tomó notoriedad por la decisión del expresidente Ricardo Martinelli de separar al país, lo que motivó una serie de reacciones de parte de algún sector panameño en ese organismo, que terminó finalmente con su reincorporación por una decisión de la Corte Suprema de Justicia de Panamá. Tal vez para muchos, era la primera oportunidad de prestar atención a ese organismo, que por mucho tiempo pasó sin mucha presencia en la conciencia de la gente. Ello precisamente llevó a una parte importante de la población a indagar sobre su naturaleza, concluyendo que era un interesante resguardo para muchos que buscaban protección. Y ello, explica también por qué muchos aspiran a ser considerados para ser parte de él, justamente por las condiciones de amparo que ofrece y por los beneficios económicos.

Ahora, vuelve al tapete el Parlacen en Panamá con la juramentación de Martinelli, que por la forma en que se realizó produce suspicacia y absoluto rechazo de la comunidad nacional. Lo interesante de todo es que solo en el país, el Parlacen suena por situaciones adversas, y nunca por lo que se produce en ese organismo, que tiene la obligación en sus respectivos países de hacer conocer la actuación de sus miembros y los resultados de su gestión.

La ciudadanía debe exigir a los parlamentarios panameños, escogidos por mecanismos internos de los partidos y no por ninguna elección popular, presentar públicamente informes de su labor, así como los acuerdos, convenios, etc. que surgen de ese organismo. El protagonismo debe hacerse con trabajo para demostrar la necesidad que tenemos de estar en esa estructura internacional a la que dispensamos importantes recursos económicos. Por su parte, si cabe la revisión de la juramentación de Martinelli, debe hacerse, puesto que es claro que el político debe estar más allá de toda duda.

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