Temas Especiales

18 de May de 2022

  • Jairo Henry Pertuz Suárez

Columnistas

Crisis económica y moral

Un nuevo orden económico y financiero internacional es para ya

Un nuevo orden económico y financiero internacional es para ya. Un nuevo intercambio comercial con otro —u otros— patrones de pago que se ajusten a las necesidades de un nuevo mundo equitativo y solidario, tiene que darse. El dólar estadounidense, sin respaldo real y comercializado en beneficio de intereses económicos y geopolíticos, como se concibió en Bretton Woods, murió.

Es necesaria la implantación de un nuevo sistema que impida la especulación, las imposiciones y la rampante corrupción de las que se valen algunos países para dominar al resto.

La creación de nuevos bancos dentro de los nuevos procesos de integración, conllevan la necesidad de crear también una nueva moneda o formas de pago que refuercen y propendan por una independencia real y por el fortalecimiento económico-financiero dentro de una nueva y necesaria conformación internacional de los estados. De poco o nada sirven a las mayorías los ‘avances’ y el crecimiento económico concentrado en minorías. Tampoco los pactos —TLC, TPC, o tratados— que continúan implementándose bajo patrones de intercambio comercial que exterminan al sector agropecuario.

La pobreza cada vez más hinca sus garras y dientes en las fábricas de humanos desechables. Es oportuno también incrementar las formas de pago en trueque que podrían incorporar elementos claves para negociaciones entre países de óptima industrialización y países exportadores de materias primas. Cabrían así posibilidades de mayores y más justos intercambios internacionales.

Está claramente demostrada la necesidad de un nuevo orden económico internacional, que es la clave para lograr un mundo más justo y menos sujeto a los abusos y la dependencia de un sistema internacional viciado cuya voracidad no tiene límites. Que empobrece y extermina la naturaleza y los seres humanos. Que negocia indecorosamente con las instituciones de los estados, con las drogas, las armas, los ríos, los mares; con la tierra y la salud; con niños, adultos, con órganos humanos y con las guerras. Un sistema que corrompe y aumenta en criminalidad y que antepone el enriquecimiento al ser humano, obra maestra de Dios.

Si se analizan a fondo las causas de las crisis que afectan a occidente, como las que se vienen agravando en Medio Oriente, África y Palestina, el incremento de las bases militares en centro y Sur América con armas nucleares en las Islas Malvinas, podemos prever que se agudizará la barbarie. Todo se resume en intereses económicos, muchos de los que se logran a través de la fuerza de las armas.

La hambruna, el desempleo y los bloqueos a países, así como la incapacidad y el silencio cómplice de gobiernos e instituciones internacionales frente a tantas masacres de pobres, demuestran que estos gobiernos e instituciones ‘democráticas’ y de ‘primer mundo’, están podridos. Su ley, es la del más fuerte y su Dios, el dinero. El nuevo orden es urgentemente necesario.

ANALISTA