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19 de Feb de 2020

Nelson Caballero Díaz

Columnistas

¿Bañarse en el mismo río? Imposible...

En uno de los principios conocidos de Heráclito, famoso filósofo griego, en sus profundas meditaciones y explicaciones sobre la dimensión

En uno de los principios conocidos de Heráclito, famoso filósofo griego, en sus profundas meditaciones y explicaciones sobre la dimensión del cambio en la sociedad, llega a la sabia conclusión de que ‘ningún hombre puede bañarse en el mismo río’, y aduce, con toda razón, que si bien es cierto que el río es el mismo, sus elementos, el agua que corre por él, han cambiado siguiendo el ritmo de los tiempos. Estos principios me han llevado a reflexionar sobre la realidad del país, particularmente sobre la situación política y otros temas correlacionados.

En las pasadas elecciones, el elector solo con su conciencia, entró al recinto electoral y motivado por una decisión personal e individual, castigó con rigor a los que utilizaron los recursos del Estado sin control ni fiscalización. Motivados por un ‘clientelismo político’ que al final constituyó una forma de corrupción inadmisible. Como resultado del despilfarro e irresponsable manejo de los recursos del Estado, han quedado como herencia al actual gobierno las necesidades no satisfechas, los problemas críticos que afectan la vida diaria de los panameños, como la canasta básica que ha disparado los precios de los artículos de primera necesidad, el asfixiante proceso inflacionario que impide a la población disponer de ingresos suficientes para vivir de manera holgada, digna y decorosa, así como los graves problemas del transporte que tienen sometidos a los usuarios a una rigurosa tortura, y demás necesidades en materia de seguridad, salud, vivienda, educación, agua, calles, empleo, aseo, basura y otros.

Los sectores sociales —en base a las experiencias vividas— están obligados a exigirle al actual gobierno que permita la participación activa y valiente de la ciudadanía, a través de los mecanismos de control, fiscalización permanente y el ejercicio eficaz del derecho de acceder a la información sobre el manejo presupuestario y financiero del Estado. No podemos regresar al oscuro momento en que, por ausencia de una ‘cultura de rendición de cuentas’, no se lograron ‘solventar’ las prácticas corruptas de gobernantes deshonestos que utilizaron indebidamente los recursos del Estado.

Tal vez es el reto más importante del actual gobierno. La gestión de todos los funcionarios debe convertirse en una ‘gran vitrina pública’ que permita someter al escrutinio de la sociedad el manejo de los recursos y bienes del Estado y permita a los ciudadanos establecer si han sido manejados con probidad, eficiencia y absoluta transparencia. Cuando esto ocurra estaremos construyendo una verdadera sociedad democrática, justa y equitativa.

Es evidente que el actual gobierno no ha llegado a los llamados 100 días de prueba. Es por ello que no creo que me abandonen las esperanzas y la fe, esa que ‘mueve montañas’ y soñar con un gobierno que en el diario accionar se convierta en una corriente de agua viva, que caracterice un río nuevo y diferente. No podemos retornar a ese estilo de gobernar ambicioso y mesiánico, a un estilo ‘populista’ que ha fracasado en todos los países del mundo, a un sistema que atentó contra los derechos y la dignidad humana, que mantuvo al país entre constantes conflictos y divisiones de la población. Hay confianza de que vendrán nuevos tiempos, y ojalá sea así, porque en verdad es imposible ‘bañarse en el mismo río’.

*LICENCIADO EN CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS.