Temas Especiales

20 de Oct de 2020

Guillermo Rolla Pimentel

Columnistas

La historia verdadera

"...los hechos y los documentos actuales verificables son pruebas y garantías de la autenticidad de las descripciones..."

La historia, como antorcha del pasado para iluminar el futuro, debe ser muy clara para no cometer los mismos errores. Estudiarla con metodología científica y basado en evidencias vividas por los investigadores o recopiladas de las fuentes originales y verídicas.

Las interpretaciones y análisis pueden variar según las apreciaciones e intereses de los escritores, pero los hechos y los documentos actuales verificables son pruebas y garantías de la autenticidad de las descripciones. Dícese que la historia la escriben los vencedores, pero también los que quedamos vivos. La historia muchas veces la tuercen, la acomodan, la orientan o manipulan los poderes actuantes, sean militares, económicos o políticos, según sus conveniencias. Por eso es importante dejar los testimonios y destacar los hechos para sujetarse a la realidad.

Nuestra historia ha estado ligada al Canal. Nuestra independencia y vida inicial semicolonial ha sido muy divulgada. Los esfuerzos nacionales por superar esa tragedia han sido destacados, especialmente las reformas a las tratados del Canal de 1936, cuando Acción Comunal (panameñismo) logró eliminar las cláusulas de intervención militar de USA. Por la década del 50, las organizaciones cívicas, populares y estudiantiles mantuvieron actividades centralizadas en el Frente de Reafirmación por la Soberanía. Esto culmina el 9 de Enero de 1964 con el heroísmo del Pueblo, sin la participación de los militares panameños, que persiguieron a los héroes, por el entonces oficial Omar Torrijos.

Los intentos fracasados de aprobar un nuevo tratado por el Gobierno de la época, llevó al Departamento de Ingenieros del Ejército de USA a elaborar un documento, rescatado y publicado por Leopoldo Aragón, en que indicaban que la única manera de aprobar un tratado favorable a USA era con un gobierno militar y daban el nombre de Omar Torrijos, que ya era espía de USA, según documentos desclasificados del Pentágono.

Las elecciones de ese año (1968), pese a todos las trampas, dieron el triunfo al Dr. Arnulfo Arias, reconocido nacionalista, que debería negociar el nuevo Tratado del Canal. A los 11 días de gobierno, los militares dan el ‘golpe de Estado’ (11-10) que tenían programado. Recibieron la aprobación de la oligarquía económica local, apoyo diplomático y económico inmediat o e intervención militar de USA para combatir a las guerrillas constitucionalistas de nacionalistas izquierdistas. Instalan una dictadura que viola todas las libertades y los DDHH, encarcela, tortura, persigue, asesina, exilia y desaparece a cientos de campesinos, nacionalistas e izquierdistas. Hasta aquí, todos en el país reconocíamos que la dictadura fue inventada por USA para que les aprobaran unos tratados favorables a ellos. Luego de un año de cárcel y otro de exilio, y siendo que los militares no lograban avanzar en lo del tratado, con el visto bueno de USA, Torrijos tranza en recibir a los comunistas que habían exiliado, y obtener el apoyo de estos y de Cuba a la dictadura y los tratados, a cambio de romper el embargo a la isla y nombrarlos en el Gobierno con la ingenua pretensión de quitarle el poder a los militares.

Aceptaron la violencia y corrupción militar, y los tratados que nos convertían nuevamente en protectorado con derecho a intervenirnos y condicionar la soberanía económica del Canal. Los malos e ingenuos militares y los oportunistas de baja autoestima patriótica aceptaron la violencia, la corrupción militar y los tratados que nos dejaron como protectorado. El tráfico de armas, tolerado por los gringos, los condujo a graves problemas con las guerrillas de Nicaragua, Santo Domingo y Colombia. Consecuencia de esto fueron acusados de traición, amenazados y, según anunciaron, unos fueron ajusticiados. La demostración de los hechos los tenemos hoy en la letra de los tratados.

Las víctimas de la violación de los DDHH, asesinados y desaparecidos. La decapitación de Spadafora. Los perseguidos y exilados que aún estamos vivos. Los grandes enriquecidos con la corrupción, las cuentas cifradas y propiedades que inclusive se robaron entre ellos (INAIR, etc.). Las condenas de Noriega. Que una vez aprobados los tratados los obligaron a dejar el poder. El asesinato de Torrijos. La invasión autorizada por los tratados y motivada por el tráfico de arma. Lo que los gringos se llevaron fueron armas, no drogas. Entonces, los torrijistas tienen que corregir sus errores. El Pueblo ahora tiene que modificar los tratados, que es una deuda con el 9 - 1 - 64, eliminar las cláusulas que nos hacen protectorado y condicionan nuestra soberanía económica, que los beneficios de nuestra posición geográfica permanezcan en el país para su desarrollo social y no solo para el pro mundi. Corregir la impunidad, el entreguismo oportunista mimetizado de pragmatismo internacionalista y hacer justicia con las víctimas de la violación de los DDHH y alcanzar así un Panamá mejor.

*MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.