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26 de Oct de 2020

Pastor E. Durán Espino

Columnistas

Con ébola sin saber

Al momento de redactar este artículo, la enfermera española Teresa Romero, se encontraba muy grave.

Al momento de redactar este artículo, la enfermera española Teresa Romero, se encontraba muy grave. Ella le contó al comunicador social español de nombre Jesús Cintora, en el programa ‘Las mañanas de Cuatro’, que no sabía que estaba contagiada del ébola y que se enteró por los medios de comunicación social y no por el personal sanitario que la estaba atendiendo en Urgencias del Hospital de Alcorcón (Madrid).

El jefe de Medicina Interna del Hospital Carlos III, de Madrid, informó que la auxiliar se contagió por descuido al tocarse la cara con los guantes con los que había entrado a la habitación del misionero infectado Manuel García Viejo. ‘Nadie me lo dijo, lo intuía, pero me enteré por el móvil. Lo sospeché, porque la última vez entraron con un buzo blanco; pregunté al médico por mi resultado y no habló claro’.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., la contaminación por el virus puede traducirse en fiebre, dolores de cabeza, músculos y estómago, debilidad, diarrea, vómitos, falta de apetito y sangrado.

Según estas instituciones, el ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de una persona infectada o tras la exposición a objetos contaminados con secreciones infectadas.

El virus puede propagarse a través de moco, semen, saliva, sudor, vómito, heces y sangre. Agregan que es ‘muy improbable’ que el ébola se transmita entre personas en un espacio cerrado, por ejemplo, en un avión. Agrega la Organización Mundial de la Salud que ‘en África se ha documentado la infección a través del contacto con chimpancés, gorilas, murciélagos de la fruta, monos, antílopes y puercoespines infectados, que han sido hallados muertos en la selva’.

Ojalá esta grave enfermedad no llegue a nuestro país. Según un diario de la localidad, de fecha 12 de agosto del presente año, Panamá declaró desde entonces ‘alerta nacional’. Un día ates, el 11 de agosto, llegaron a nuestro país varios misioneros estadounidenses procedentes de Liberia (África), donde la epidemia es intensa, y, de inmediato, fueron puestos en cuarentena.

No nos durmamos en los laureles panameños.

EDUCADOR