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29 de Oct de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

¿Qué más podemos pedir a la Policía Nacional?

El drama que el país vive desde la designación de Alejandro Moncada, hoy investigado por enriquecimiento ilícito, lo vivió la PN

Seguimos criticando a la Policía. Le echamos la culpa de todo. Si fue en Bocas del Toro, son ellos, aunque nos olvidamos que los desórdenes allá se debieron a la intransigencia del Gobierno al imponer leyes inconsultas. Que si muere alguien en Colón por otra imposición, paga el pato la entidad policial. Siempre se le toma como el chivo expiatorio. Eso no impide que existan unidades que ejerciendo el poder que les da un uniforme abusen del mismo en perjuicio del ciudadano común; a esos les debe caer el peso de la Ley. Ensucian el trabajo policial y deben ser los mismos policías los que erradiquen sus ovejas negras... sin dilaciones.

El drama que el país vive desde la designación de Alejandro Moncada, hoy investigado por enriquecimiento ilícito, lo vivió la Policía Nacional, tras la designación de Gustavo Pérez como director de la Policía Nacional, a pesar de sus antecedentes en la institución de la cual había sido separado. Ambos producto de la testarudez y capricho de quien en ese momento dirigía los destinos del país: Martinelli. Los daños causados durante esa gestión, serán difíciles de revertir. Lo vemos en la Corte y sus secuelas aún pesan sobre la Policía Nacional.

El pasado 8 de octubre, por gentil invitación de su director general, comisionado Omar Pinzón, fui invitado a dar mis impresiones ante el Directorio de la Policía Nacional sobre la percepción que tiene la población de la Policía Nacional. Fui directo y preciso sobre lo que muchos panameños piensan de nuestra Fuerza Pública, sobre todo durante el Gobierno pasado, donde muchos nos preocupamos de los constantes aumentos que le hacían a los jefes de la Policía, que daba a pensar que se preparaba algo para el 4 de mayo pasado. Afortunadamente no fue así y se impuso el profesionalismo que debe reinar en la Fuerza Pública.

Ya había dado una conferencia en la Policía en 2013, ocho días antes de que me destituyeran como embajador, hace año y medio antes. El tema para mí ha sido fascinante siempre, conversado varias veces con el comisionado Pinzón cuando fungió como representante de Panamá ante la Junta Interamericana de Defensa en Washington, adscrita a la OEA, donde yo servía. Además en el 89 vive de cerca todo el cambio de Fuerzas de Defensa a Policía Nacional.

Le pedimos a los policías que sean honestos, que no acepten coimas, que sean profesionales al máximo y, sobre todo, que sigan dando su vida por nosotros. Sin embargo, ¿está la sociedad dando ese ejemplo que tanto se le exige cumplir a los policías? ¿Cómo se sentirá un jefe policial de provincia cuando ve que los candidatos a diputado, alcalde o representantes gastan millones en política provenientes del PAN? Queremos un policía suizo, pero seguimos portándonos como si fuésemos habitantes de una aldea del siglo XIX.

Panamá tendrá la Policía que se merezca cuando nos demos cuenta de que la seguridad es un trabajo que nos corresponde a todos. Si bien son ellos los garantes del orden público, como ciudadanos debemos dar el ejemplo. Educando a nuestros hijos a que cumplan con las leyes; apoyando a políticos fieles a su deber ciudadano; denunciando los ilícitos oportunamente. En fin, no esperando que sea la Policía la que haga todo dentro de la sociedad. Los policías son panameños, iguales que nosotros; no provienen de Suiza o de algún país escandinavo.

Hemos logrado, bien o mal, una Policía profesional. Ajena totalmente a los vaivenes políticos. Tal como fue concebida por quien diseñó la nueva Fuerza Pública, el primer ministro de Gobierno y Justicia en democracia en 1989: Ricardo Arias Calderón. No es ni nunca será perfecta. Se han cometido errores, sobre todo cuando en los cargos de director no se ha nombrado gente competente.

Ahora, esperamos que con la política de puertas abiertas y transparencia que tiene su actual director general, la imagen de la Fuerza Pública, junto con el Senafront y el SENAN, sea mejorada ante la percepción ciudadana. Los que no somos policías necesitamos comprender que al final del día son ellos los que exponen ‘el pellejo’.

*ABOGADO Y POLÍTICO.