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27 de Nov de 2020

Yolanda I. Crespo D.

Columnistas

El país de las lágrimas

"Nada peor que no poder enterrar a nuestros muertos, imposible vivir en paz sin saber qué pasó.."

‘El hombre en un momento de su vida tiene que elegir entre su pasado aciago o un futuro incierto’.

Novela histórica de Mario Escobar basada en hechos reales, El país de las lágrimas nos llega al corazón, comprendemos la necesidad del perdón y la reconciliación, para rehacer la vida, debemos mantener la esperanza contra toda desesperanza. Retrata la vida en España durante la postguerra en el misterioso país de las lágrimas: los perseguidos, las familias de los desaparecidos, las hambrunas, la pobreza, la sed de justicia, el resultado del sufrimiento fecundo.

Nada peor que no poder enterrar a nuestros muertos, imposible vivir en paz sin saber qué pasó, si están detenidos, secuestrados, torturados, muertos. Esta impotencia corroe el alma. Durante el duelo, nos abruma la falta de la persona amada, seguimos hablando con el desaparecido como si estuviera con nosotros, rememorando tiempos compartidos. El amor no termina con la muerte. ‘En las celdas aprendí a hablar contigo. Escapé del silencio de la separación, me decidí a lanzarme por el camino de la locura. Hablar con un muerto, con alguien que ya no tiene oídos ni ojos y que si los tiene están sepultados por la tierra. En nuestros interminables diálogos permanecías callado, mudo. No me hacen falta tus palabras para acompañarme. No existe el silencio para un muerto’.

Una mujer visita el Cementerio de Almudena con un paquete, ante la lápida de su madre, deja el envoltorio. Romero, anciano viudo, lleva flores a la tumba de su esposa, encuentra unos papeles desordenados, los recoge y lleva. Descubre un pequeño diario de recuerdos, no puede parar de leer este desgarrador manuscrito de memorias, sucesivas desgracias, vivencias dolorosas, de una voz anónima, víctima de la Guerra Civil española.

Al no encontrar autor, envía el manuscrito al periodista, Artola, durante el Aniversario de la Guerra Civil, con el deseo de mostrar este inconsciente colectivo, devolver la memoria a esa sombra de vida errante, perdida, amnésica, invisible. Las sensibles páginas escritas por la mujer de un combatiente republicano, humilde, valiente, perdió todo lo que amó.

Artola intenta localizar al anónimo autor a través de anuncios periodísticos, al no dar señales de vida, decide transcribir el texto y publica El país de las lágrimas que será un éxito editorial al publicarse, la referencia literaria del momento. No aparece el autor.

El país de las lágrimas presenta la historia de Fortaleza y su madre, rememora recuerdos felices junto a su esposo y su familia, desintegrada por la pérdida de su marido, desaparecido en una guerra que truncó su vida y sus esperanzas. Ahora se encuentra sola con cuatro hijos pequeños, llevando una vida de privaciones, miedo, hambre, dolor. ‘No sabía que la pena se viviese como miedo. Eso me pregunto yo amor mío. ¿Qué espero de nadie si tú ya no estás? Me gustaría volver a cantar como antes’.

‘Arrastro la muerte como un fardo durante todo este camino. A la gente no le duele lo que tienes, realmente les molesta es que seas feliz’.

La soledad, la frustración son el pan de cada día. Sueña con su esposo, que nunca volverá a ver. ‘El primer beso es la conquista del ser. No puedo falsear la realidad, convertir mi infancia en una mentira endulzada por los recuerdos’.

Siente la impotencia de vivir y sobrevivir en un país sumido en el dolor y la miseria. El precio de la sangre sobre la balanza. Dicen que los que prueban su sabor no pueden dejar de matar. ‘El dolor siempre es solitario. Es una realidad misteriosa que nos acecha’.

Relata su lucha por sacar adelante a sus hijos, intenta superar el odio, perdiendo a veces se gana, vence la adversidad con el amor a sus hijos, revelándose contra un destino funesto, lanzándose por los caminos de una España pobre. La guerra dejó lisiados del alma. Recuerdos fraguados como estatuas desfiguradas por la memoria.

*PSICÓLOGA, ESCRITORA Y DOCENTE UNIVERSITARIA.