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02 de Dec de 2020

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Orlando Acosta Patiño

Columnistas

Colón y la cita correcta (I)

"La cita, es del discurso del señor presidente Varela en el acto de graduación de los egresados de su alma máter"

‘En la vida no hay camino fácil ni camino difícil, no hay camino corto ni camino largo. Solo existe el camino correcto, y ese es el que yo hoy les exhorto a seguir’, Juan Carlos Varela, presidente. Leo esta cita en mi cuenta de Facebook, como expresión del orgullo de mi amiga, al ver que su hijo, finalmente culmina con éxito sus estudios de formación secundaria.

La cita, es del discurso del señor presidente Varela en el acto de graduación de los egresados de su alma máter. El texto me resultó disonante en el contexto de lo que hemos visto esta semana y objeto de preocupación por el conflicto ético que se está generando en la mente y en el espíritu de las futuras generaciones de hombres y mujeres de Panamá.

Este mes de diciembre en la ciudad de Colón se realizó el lanzamiento del proyecto de renovación urbana en la figura del presidente, quien orgulloso veía cómo con retroexcavadoras caían edificios en la ciudad de Colón. Estas demoliciones —como si no hubieran lotes ya vacíos— justifican casas dignas, salud, agua buena, edificios hermosos y calles limpias. Como hemos expresado en varias entregas el asunto de la intervención de Colón pasa por varias dimensiones que son parte de su realidad social, económica, histórica y regional.

Parte del alcance del proyecto traslapa con una condición muy particular y es lo relativo al tema de conservación patrimonial. El centro histórico de Colón —que exhibe un alto deterioro— está protegido por la Ley No. 47 de 8 de agosto de 2002. Esta regulación reconoce y declara parte de la ciudad de Colón, edificios y espacios abiertos como parte el patrimonio histórico de la Nación.

Los conjuntos monumentales panameños tienen una amplia normativa que los protege y los regula y es responsabilidad del INAC, mediante la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico DNPH su custodia, protección, manejo y conservación. No me agotaré en citas y textos legales que considero innecesarias, lo importante y medular es lo ético que descansa en cumplirlas y hacerlas cumplir. Las leyes nacionales protegen el patrimonio panameño e impiden —bajo ninguna circunstancia— su destrucción. El espíritu de la Ley implica que, además, por su carácter no renovable, el bien no le es posible su restitución o reemplazo. Los bienes patrimoniales una vez destruidos no pueden ser reemplazados con todos sus valores asociados. Una vez demolidos los edificios de Colón, solo quedará caliche en la memoria colectiva. Sigue...

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