Temas Especiales

25 de Nov de 2020

Nelly E. Sánchez V.

Columnistas

Navidad, ¿qué se hizo tu hermosura?

La mejor manera de celebrarla es tratando de emular a Jesús en sus acciones

Tenemos que rescatar a Jesús de Santa Claus. La Navidad es para conmemorar el nacimiento de Jesús, celebrar el cumpleaños de quien sufrió tanto y sacrificó su vida por la humanidad, es celebrar con la familia, vecinos y amigos la vida de un hombre que se dedicó a los más necesitados y humildes, un hombre solidario, servicial, sensible, bondadoso, generosos y que demostró con hechos el amor al prójimo, que predicó con su ejemplo y que se dedicó a impartir mensajes de paz y esperanza a los pobres del mundo. Es doloroso que se haya olvidado y perdido su significado y el festejo de la misma, cada año se convierta más en la fiesta del consumo, simbolizada por el llamado Santa Claus, Papa Noel o San Nicolás, lo que se traduce fundamentalmente en compras de regalos y banquetes, en fin consumo y más consumo.

Pero, ¿cómo surge Santa, ícono del consumo? Santa Claus tuvo su inspiración en Nicolás de Bari, un sacerdote generoso, humanitario que sentía un gran amor por los niños. Al morir sus padres, hereda una gran fortuna que usa particularmente para hacer regalos a niños pobres y huérfanos. La imagen bondadosa de Nicolás de Bari, la figura del buen hombre de la bolsa de regalos, ha sido utilizada por el mercado y convertida en un ‘producto comercial’, a través del cual se ha inculcado una cultura consumista de la cual no somos conscientes. Es un invento norteamericano, que ‘el mercado, apoyado por astutas estrategias de marketing’ ha usurpado la esencia de la fiesta navideña.

Desde septiembre de cada año empezamos a ver a Santa en las vitrinas de los comercios, incitando a las compras navideñas, provocando necesidades inexistentes y el inmenso deseo de querer adquirirlo todo, aunque sea con dinero que no se tiene. En las estanterías se encuentra con facilidad una inmensa variedad de alegorías de Santa Claus; en las puertas de las casas igualmente es la figura que más se coloca y no la del Niño Jesús; no sucede igual con los Nacimientos, en las casas no pude faltar el arbolito ni un Santa, pero la recreación del Nacimiento en muchos hogares queda relegada a último lugar en la decoración. No tiene nombre que además, se engañe a niños diciéndoles que es Santa quien les hace los regalos, a quienes desde pequeños se les debe hablar con la verdad.

En algunos países europeos, se han realizado cruzadas para empezar a erradicar esa especie de alienación que nos han inculcado sobre Santa. Creo que es hora de que nosotros empecemos a hacer lo mismo. Que vivamos la Navidad con nuestros seres queridos, independientemente de regalos, banquetes y gastos excesivos. La mejor manera de celebrarla es tratando de emular a Jesús en sus acciones: amando al prójimo como a nosotros mismos. Reivindiquemos el origen de la Navidad, su sentido humanitario y no el mercantilista.

Feliz Navidad, con amor, justicia e igualdad para mi bello Panamá.

DOCENTE UNIVERSITARIA.