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24 de May de 2020

Dorindo Jayan Cortez

Columnistas

—UNIVERSIDADES— La Cumbre y los rectores

La VII Cumbre de las América ha motivado otras actividades colaterales que dan la oportunidad, al país, de mirarse hacia adentro

La VII Cumbre de las América ha motivado otras actividades colaterales que dan la oportunidad, al país, de mirarse hacia adentro. Uno de esos encuentros, es el Primer Foro de Rectores que pretende aglutinar a 400 administradores de las principales universidades de toda América.

Según la titular del ramo educativo, en entrevista de La Estrella de Panamá (4-4-2015), es la oportunidad de observar el uso de las herramientas tecnológicas en la enseñanza, la necesidad de incrementar las inversiones en educación superior; así como la de comparar experiencias que permitan mejorar.

A buena hora este encuentro. Conocer la visión de futuro de las universidades, intercambiar y profundizar en los cambios necesarios que exigen los tiempos es más que oportuno. Más ahora que estamos ante una poderosa revolución del conocimiento, que no se detiene y que nos exige, para no quedar relegados, invertir más. Porque no es cierto, como ya hemos argumentado en otros escritos, que a las universidades oficiales se les otorgue el presupuesto que las necesidades exigen. Y para la Universidad de Panamá, que es todo un sistema de cobertura nacional incluida en las regiones más pobres, sus finanzas resultan realmente escuálidas.

A ‘buena hora’ —también— ello (la falta de inversión) lo reconoce la ministra. Nos dice que ‘hay que mejorar para, luego, pedir recursos’. O, de repente al revés, demos los recursos para lograr los cambios favorables para la academia y para la investigación. Porque no se trata de cambios cosméticos, estamos en la profundidad de un nuevo contexto que asigna a la educación superior un papel esencial para el desarrollo, y este desarrollo (la posibilidad de insertarse en él) no es ajeno a lo que ocurre hoy con la ‘economía del conocimiento’.

Los rectores, al igual que los presidentes en lo que ellos competa, no podrán perder de vista que en educación se viven nuevos desafíos. ELLOS LO SABEN BIEN.

La revolución del conocimiento pareciera ampliar las diferencias tradicionales. Es un proceso que crece; que descapitaliza a los menos desfavorecido y que amplia la brecha entre los países pobres de aquellos de mayor desarrollo; es lo propio de la ‘economía del conocimiento’ con las industria del software, la biotecnología, la farmacéutica, la microelectrónica, la computación, entre otras. Esta realidad no solo ha cualificado la producción, sino que incide en todos los apartados de la vida social. Entonces, el debate de hoy no es aquel de viejo tipo.

Ello dice que las complejidades educativas, y la superior más aún, que vivimos hoy tienen otro rostro. Es otro estadio (de innovación permanente) en donde, como ha escrito Alvin Toffler, ‘el conocimiento se vuelve el recurso central de las economías avanzadas’. Y con ello, como consecuencia, la polarización de la economía mundial a partir de ese factor (el conocimiento). Por ello, los países industrializados, con menos del 20 % de la población mundial, dedican más del 80 % de la inversión mundial en investigación. Los países restantes, los menos avanzados, en ese juego de novedades no deben conformarse con resonar en sus oídos eso de que ‘vivimos en otra época’. Hay que ponerse manos a la obra; ojalá que este Foro ayude a que se amplíen las mentes de quienes toman las decisiones para que entendamos que hay que invertir más en educación, que debe invertirse más en las universidades.

DOCENTE UNIVERSITARIO.

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‘... ojalá que este Foro ayude a que se amplíen las mentes de quienes toman las decisiones para que entendamos que hay que invertir más en educación...’