Temas Especiales

27 de May de 2020

Roy Luna

Columnistas

Diplomacia en la Cumbre

Aparte de la decisión, de los países concurrentes, de no emitir la acostumbrada Declaración de Cumbres.

A nuestro país como sede de la VII Cumbre de las Américas le correspondió organizar y dirigir (Protocolo y Ceremonial de Estado), la recién celebrada Diplomacia en la Cumbre (Jefes de Estados y de Gobiernos) tras los rumores de que la agenda oficial propuesta para la VII Cumbre de las Américas ‘Prosperidad con Equidad' se alteraría a causa de dos temas: el restablecimiento de relaciones diplomáticas Cuba - Estados Unidos, y la tensión Venezuela - Estados Unidos, por el decreto emitido por el Departamento de Estado contra Venezuela.

Este escenario llevó al país anfitrión y a los organizadores a mantener una postura cautelosa que pudo enturbiarse también por la actitud asumida de algunas delegaciones cubanas y venezolanas al Foro paralelo de la Sociedad Civil. Estos delegados denunciaron, a través de los medios locales e internacionales, la concurrencia de supuestos criminales y terroristas en nombre de tal o cual sociedad civil de dichos países, lo cual generó actos de violencia, obligando a los estamentos de seguridad a redoblar la seguridad de la Cumbre. Aparte de la decisión, de los países concurrentes, de no emitir la acostumbrada Declaración de Cumbres.

Contrario al pronóstico anunciado, el encuentro tuvo éxito total y se le abre a la República de Panamá un abanico de oportunidades y desafíos en materia de política exterior regional. Bien podría el Estado panameño posesionarse de la estrategia de política exterior inteligente y necesaria con respecto a Estados Unidos, Venezuela y Cuba. El primero, un aliado histórico de Panamá, en lo financiero (uso del dólar como moneda de curso legal) y primer usuario del Canal de Panamá. Venezuela, un país de la región, siempre amigo del nuestro, miembro y fundador de organismos regionales emergentes y parte importante de Petrocaribe.

Visualizamos una Cuba despegando económicamente, a raíz del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Un futuro prometedor en el campo marítimo y portuario (Complejo portuario de Mariel), que aunado a la cercanía de un canal ampliado (Canal de Panamá), permitiría a Cuba acortar las distancias para su comercio exterior desde y hacia los mercados asiáticos.

Venezuela, más que un socio comercial importante en relación con la Zona Libre de Colón, hay que verlo como un país influyente en el seno de organismos regionales emergentes como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), Alianza Bolivariana para las Naciones (ALBA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), MERCOSUR, y como si fuera poco, miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En este contexto, Panamá, a pesar del diferendo comercial con Venezuela por resolver, es plenamente soberana en su política internacional, para recurrir a técnicas diplomáticas avezadas que aporten a la dinámica moderna de las Relaciones Internacionales en que impere la inteligencia y una firme voluntad de auspiciar acciones que produzcan confianza que puedan conducir a una auténtica política exterior regional.

Como quiera que la política exterior panameña no se distingue propiamente por su excelencia, como lo fue en los 60 y 70, por ser otras las circunstancias políticas de la época, Panamá sí podría obtener grandes beneficios de los resultados de la Séptima Cumbre de las Américas, sosteniendo el prestigio de que hoy goza, por haber logrado concentrar a los Jefes de Estado y de Gobiernos de las 35 naciones de Latinoamérica y el Caribe. Cabe un protagonismo cuidadoso del interés nacional y una voluntad política portadora de paz y seguridad regional, donde las partes interactúen dentro del marco de respeto y no intervención a los asuntos internos de los Estados.

*LICENCIADO EN RELACIONES INTERNACIONALES Y ABOGADO.