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16 de Jan de 2021

Glenys De León

Columnistas

La familia: donde se cultivan los valores

Precisamente, esos valores éticos fundamentales como el amor y el respeto se aprenden en la familia

Es muy probable que Usted haya escuchado, y más de una vez, la frase ‘los valores se han perdido'. Pues considero que los valores no se han perdido, sino que están en una especie de gaveta a la espera de ser puestos en práctica por el conjunto de individuos que conformamos la sociedad.

Precisamente, esos valores éticos fundamentales como el amor y el respeto se aprenden en la familia. Ahora bien, resulta innegable que nuestras familias del siglo XXI son diferentes. No en todas tenemos a un papá junto a una mamá velando por la formación de los hijos. Sin embargo, no importa si nuestra familia es nuclear, monoparental o ensamblada. Lo cierto es que la mejor forma de educar a nuestros retoños es predicando con el ejemplo, porque sea quien sea que esté a la cabeza, es el espejo en el que se miran los chicos.

Tan así es que en 1993, en Asamblea General, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 15 de mayo como ‘Día Internacional de la Familia'. Para este 2015, el lema es: ¿Los hombres a cargo? Igualdad de género y derechos de los niños en las familias contemporáneas.

Como bien apunta el compositor y cantante venezolano Franco de Vita, en una de sus canciones, cuya letra es digna de análisis, no basta traerlos al mundo porque te equivocaste en la cuenta... Es responsabilidad de los progenitores asegurar el bienestar de sus vástagos.

Pero cuidado, porque si bien es cierto se sale a la calle a trabajar para suplir las necesidades de la descendencia, se debe evitar caer en el extremo de ignorar y hasta desatender a los hijos por ser esclavos de jornadas laborales interminables o peor todavía, llevar el trabajo a la casa.

Para desempolvar o sacar de la gaveta a los valores ¿qué tal si empezamos poco a poco y por lo básico? Retomemos el decir ‘permiso', ‘buenos días', ‘por favor' y ‘gracias', pero con sinceridad, que sea una expresión realmente genuina.

¿Se imagina que en cada familia se recuperara el respeto por el otro en aspectos tan simples como al salir a cenar, mirarnos a la cara, conversar francamente y compartir un rato ameno sin que algún dispositivo o tecnología acapare nuestra atención?

¿Por qué no reemplazar el ‘jajaja' o el ‘lol' y volver a reírnos de verdad? Abracémonos de nuevo, escuchemos al otro y seamos empáticos con su sentir; este 15 de mayo, en ocasión de la fecha, pero mejor aún todos los días.

Recordemos que los valores están allí, a la espera de ser puestos en práctica. Empecemos hoy mismo. No sea que tengamos relaciones cada vez más impersonales, frías, carentes de bondad y honestidad.

ESTUDIANTE DE MAESTRÍA.