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28 de Mar de 2020

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Mariela Sagel

Columnistas

Dudas razonables

Esta semana, sin embargo, ha surgido más de una duda razonable en torno a la aprehensión del ex ministro de Economía

La población panameña se encuentra perpleja frente a los acontecimientos que se han venido dando desde que la Procuraduría General de la Nación se destrabó, a fines del año, cuando una abogada, aparentemente alejada del control del presidente Varela, se sentó en esa silla, que fue mal usada por los tres últimos procuradores que la ocuparon. Desde entonces, todos los días hay una carrera para apostar a quién le caerá la teja, quién es el siguiente en la interminable lista de funcionarios que abusaron de los recursos del Estado en el pasado Gobierno.

Esta semana, sin embargo, ha surgido más de una duda razonable en torno a la aprehensión del ex ministro de Economía, el mismo que hizo una apología del delito sobre las partidas circuitales de los diputados y transferencia de fondos en el PAN, días antes del comienzo del nuevo Gobierno el año pasado, en un programa de televisión. La forma sospechosa en que el mentado —que en su momento se postuló para correr dentro de su partido como ‘Frank es el man'— llegó a rendir indagatoria y entró por la puerta de atrás, protegido de los periodistas y de más de una cámara indiscreta, y después llevado a la DIJ, en teoría privado de su libertad, refuerza ese sentimiento. A todos nos embarga una duda razonable, que es la frase usada para describir la carga de pruebas en un juicio, o dicho de otra manera, para que una persona sea condenada en un juicio, es imprescindible que el jurado lo encuentre culpable ‘más allá de la duda razonable'.

No estoy condenando de antemano al detenido, pero si se le ha protegido tanto de exponerlo a la luz pública, —tratamiento que solo ha recibido a la fecha la tía del actual mandatario por supuestamente estar en edad avanzada—, muy mal se deben sentir los otros implicados, que están ya no en la Gran Joya, sino en El Renacer, jugando dominó y pasándola bien, y los que tienen casa por cárcel, país por cárcel, hospital por cárcel o árbol por cárcel, deben ir a firmar a los ojos de todos los que los esperan ávidos de su desprotegida imagen.

Para agravar aún más el asunto del sujeto en cuestión, una vez puesto a órdenes de la DIJ, se le saca subrepticiamente y lo mandan a las oficinas centrales de la Policía, donde entiendo que no hay celdas, sino que estará cómodamente usando el dormitorio de algún comisionado e igualmente jugando dominó en la sala de guardia o de esparcimiento.

Lo increíble del asunto es que el sistema judicial lo conduce, el sistema penitenciario lo saca (bajo el Ministerio de Gobierno) y el brazo más fuerte de la seguridad del Estado lo guarda (bajo el Ministerio de Seguridad), lo que nos hace dudar que el proceso haya empezado con buen pie y, lo que es peor, llegue a buen término, que debe ser el enjuiciamiento que se merece éste y todos los que vienen detrás.

Fue acertado lo que expresó el abogado Víctor Orobio recientemente, que en Panamá hay presos VIP, súper VIP y una categoría de VIP más alta. El periodista mexicano Carlos Puig publicó recientemente en su columna Duda Razonable del diario Milenio de su país que Peña Nieto llegó a la Presidencia señalando que en los 12 años de Gobierno del PAN (nada que ver con el nuestro de nuestros escándalos y partido opositor al de él) hubo un aumento de los índices de pobreza, pero en tres años de gestión del actual mandatario estos índices no solo no han disminuido, sino que han aumentado.

Hace falta que tengamos la seguridad o la certeza del castigo, que tanta espuma que se levanta a diario no quede en eso, en espuma, y al final no pasa nada. Que empiece el ‘man', que está en la Policía, a cantar lo del PAN, y a ser juzgado más allá de toda duda razonable.

ARQUITECTA Y EX MINISTRA DE ESTADO.