Temas Especiales

14 de May de 2021

Daniel Delgado-Diamante

Columnistas

Desigualdad social, problema prioritario

El panameño sufre por el aumento del precio de sus alimentos

El presidente de la República y su nuevo Gobierno, tienen que atender y atacar los principales problemas del país. Entre ellos se destacan el alza constante de la canasta básica; el aumento de la inseguridad pública y de la criminalidad; la falta de agua potable y el deplorable servicio de recolección de basura, especialmente en la ciudad capital y en los distritos de San Miguelito y Colón, que congregan al mayor volumen de población en el país.

La insatisfacción en que viven miles de panameños, al no poder cubrir sus mínimas necesidades básicas, no se corresponde ni va de la mano con el presumido crecimiento económico del país. El panameño sufre por el aumento del precio de sus alimentos. Actualmente, la subsistencia familiar de los más necesitados se ha vuelto una cuestión de ingenio y creatividad a la hora de comprar, para lograr que el dinero alcance.

Como país, estamos poniendo en riesgo el adecuado desarrollo de los niños y jóvenes, que son el futuro de Panamá. La desigualdad e inequidad social no solo se manifiesta en el nivel de ingresos de los ciudadanos, sino en aspectos tan importantes como el acceso a los principales servicios básicos, entre ellos agua, educación y salud.

El continuo aumento de los precios de los alimentos ha cambiado los hábitos de consumo de los panameños y no precisamente para bien. Los subsidios a ciertos productos y los controles de precio de emergencia pueden considerarse como importantes medidas temporales, pero no resuelven el fondo la situación.

La desigualdad en todas sus formas genera estrés, inconformidad, tensión y, a la larga, animadversión hacia la clase política. Ello se manifiesta con más intensidad cuando la promesa de cambiar la vida de los ciudadanos termina por carecer de respuestas coherentes con sus necesidades. Además, improvisación y la corrupción parecen generalizarse.

En algunos lugares del país el panorama es desolador. Lamentablemente no hemos mejorado mucho. Comunidades que carecen de agua por más de 30 años, a la espera de la llegada de los camiones cisternas para cubrir el mínimo de sus necesidades. El agua potable es un elemento fundamental para garantizar condiciones esenciales de salubridad. Es importante señalar que el aumento no planificado de construcciones en áreas densamente pobladas, contribuye gravemente a la escasez del vital líquido.

El Idaan hace su mejor esfuerzo, a pesar de sus limitaciones estructurales y de la gran mora en el pago por los usuarios. La tarifa se ha mantenido igual durante los últimos 30 años, lo que no hace viable la sostenibilidad de la institución.

La implementación de políticas de Estado, y el cumplimiento de la legislación establecida que contribuye a proteger las fuentes hídricas y el medio ambiente, ya de por sí afectadas por fenómenos como el calentamiento global y la deforestación de las cuencas de los ríos, es fundamental para garantizar la renovación de los recursos naturales.

Por otro lado, la gran cantidad de escuelas ranchos, que según estimaciones del Ministerio de Educación son aproximadamente 450, muchas de ellas en las comarcas indígenas, deja mucho que decir de un país pujante como Panamá y que va en contraposición con escuelas de este tipo.

Son condiciones de enseñanza indignas para nuestros niños, y aún así queremos obtener mejores resultados académicos, cuando no somos capaces de brindar escuelas en condiciones óptimas que propicien un proceso de enseñanza y aprendizaje cónsono con las necesidades del entorno.

En el área de las comarcas, las escuelas se convierten muchas veces en el lugar donde los niños reciben quizá la única comida del día y donde también se presentan los más altos índices de desnutrición del país. Grupos indígenas, bajo orientación de ONG, están trabajando en el autoabastecimiento de alimentos, como una forma de garantizar la seguridad alimentaria y la mejora de las condiciones de vida de sus moradores.

En el aspecto de la salud, escuchamos a diario las quejas de los ciudadanos molestos por el desabastecimiento de medicamentos, la mora quirúrgica y las malas condiciones de las instituciones de salud pública. La gran inversión realizada en hospitales, a medio construir por el Gobierno anterior, solo vino a agravar la crisis ya existente.

A pesar de los avances económicos, en nuestro país las desigualdades entre sus ciudadanos son muy marcadas. El documento de UNICEF para 2012 - 2015, señala que Panamá se encuentra entre los quince países del mundo con mayor desigualdad económica y social. Este es el principal problema del Gobierno nacional. Atenderlo es de prioridad.

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