Temas Especiales

23 de Jan de 2021

Andrés L. Guillén

Columnistas

Israel y Palestina...

El otro camino, hacia un estado propio palestino, se ha complicado aún más con la ocupación israelí

La posibilidad de la creación de un Estado palestino (‘Dawlat Filastin') como una solución pacífica y viable al trágico conflicto entre el actual Estado de Israel (‘Medinat Yisrael') y los palestinos de Gaza y Cisjordania representa para estos, más y más un escueto camino sin salida. El movimiento nacional judío (Sionismo) supo trazar muy bien ese camino hacia el Gran Israel (el de las fronteras bíblicas sin palestinos), bajo la dirigencia de hábiles líderes sionistas, muchos años antes de la división de Palestina en dos países independientes decretada por la ONU (Resolución 181 de 29 noviembre 1947).

Ese camino manifiesto sionista se inicia formalmente con la creación del Estado de Israel el 15 mayo 1948 que conlleva la desaparición de Palestina como entidad política y la salida para esas fechas de unas 730 000 personas (más o menos la mitad de sus habitantes árabes) en un nuevo éxodo que ellos denominan la catástrofe o ‘al-Nakba'. En su lugar llegaron casi simultáneamente igual número de judíos provenientes de Europa y los países árabes, inmigración masiva que no ha parado hasta la fecha.

El otro camino, hacia un estado propio palestino, se ha complicado aún más con la ocupación israelí, cada vez más recia e irreversible, de Jerusalén Este y Cisjordania (Judea y Samaria para los judíos) entre otros territorios árabes, tras la Guerra de los Seis Días (5-10 junio 1967).

También, con toda la lógica de esa estrategia sionista, la declaración de principios sobre un Gobierno autónomo provisional palestino, firmado en Washington el 13 septiembre 1993 (Oslo I y después Oslo II en 1995), ha sido utilizada por Israel más como una capitulación o rendición de su adversario que como la antesala del Estado palestino previsto por la ONU en 1947. Ambas partes tienen su propia narrativa de estos hechos, pero lo único seguro después de los últimos 67 años del conflicto (1948-2015) es que tanto judíos como palestinos siguen viviendo allí unidos por una misma tierra ensangrentada, sin el todavía soñado ‘Dawlat Filastin'.

En esto han jugado un papel importante tanto el imperialismo europeo, en especial el británico y francés, de finales del siglo XIX y principios del siglo XX como los intereses de EE.UU. en el Oriente Islámico, con los cuales inicialmente los líderes sionistas y después los israelíes han sabido ganarse no solo la consciencia occidental, sino el apoyo casi total e incondicional de estos a su punto de vista.

En esta versión judía la causa principal del conflicto es la intransigencia palestina a la existencia de un Estado judío en la antigua Palestina, sin tomar en cuenta la otra narrativa de sus habitantes autóctonos, desposeídos de su patrimonio ancestral, quienes consideran el expansionismo agresivo judío, allí la verdadera causa de esta guerra civil (pues no es una guerra convencional) que comenzó durante el Mandato Británico de Palestina (1917-1945).

¿Cuál de los dos caminos manifiestos (judío o árabe) llevará a israelíes y palestinos a compartir esa tierra santa en paz?

EXDIPLOMÁTICO