07 de Dic de 2022

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    Ernesto A. Holder

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¿Mickey Mouse o el Ratón Pérez?

El equipo de la alcaldesa Mayín Correa hizo un intento que no prosperó. El ejemplar que recibí se diseñó sin afecto...

¿Mickey Mouse o el Ratón Pérez?
¿Mickey Mouse o el Ratón Pérez?

Me imagino que en la Alcaldía de Panamá están analizando las reacciones al anuncio sobre los B/.3.7 millones que se gastará para el próximo desfile de Navidad y que la mayoría de esa cantidad será para pagar los derechos a la empresa estadounidense Disney para la presentación de sus famosos personajes durante el parada. El argumento es que los niños panameños pobres no tienen la posibilidad de viajar a los parques temáticos en Estados Unidos para vivir esta experiencia. Aquí van otras consideraciones.

En la pestaña que dice ‘Cultura' en el portal de la Alcaldía (por cierto, muy llamativo), solo tiene el anuncio del Certamen Municipal de Poesía León A. Soto en su versión número 34 para este año. Obtuve el primer lugar de ese Certamen en los años 1995 y 2004. En ambas ocasiones exhorté a las autoridades a que se publicara debidamente los trabajos galardonados.

El equipo de la alcaldesa Mayín Correa hizo un intento que no prosperó. El ejemplar que recibí se diseñó sin afecto... Estaba lleno de errores, faltas ortográficas y al final no se distribuyó. El equipo de Juan Carlos Navarro hizo casi lo mismo, como para salir del paso. Un producto mal diseñado, mal impreso, con faltas ortográficas y sin registro ISBN.

Qué bueno sería que la Alcaldía invirtiera parte de esos B/.3.7 millones para producir las obras que han sido premiadas en estos 34 años. Tres primeros lugares de cada certamen: 102 poemarios. Bien diseñados, finamente impresos, distribuidos entre la juventud que se levanta falta de entusiasmo y compromiso. O en los colegios y en las actividades que la misma Alcaldía programa en los barrios y comunidades.

Tanto dinero puede servir para producir de diversas maneras ese esfuerzo: aportes poéticos casi desconocidos. Difundirlos agresiva y extensamente. Arte que se pierde en el incógnito.

¿Sabrán las autoridades de la Alcaldía qué obras habrá allí? ¿Comprenderán lo que involucra el trabajo creativo e inspirador, muchas veces convertido en retrato de cada época y de la realidad social? ¿O se trata solo de hacer un certamen por hacerlo? Una meta. ¿Ponerle un gancho de completado todos los años? ¿Será que el compromiso con los poetas termina cuando les dan el cheque?

El dinero del desfile puede servir para darle vida a otros aportes literarios. ¿Por qué no buscamos relatos en nuestras arcas literarias para presentarles a los jóvenes? En vez del Ratón Mickey, el Ratón Pérez (no el del escritor español Luis Coloma —1851—, sino el de Rogelio Sinán en la Cucarachita Mandinga). Imprimir la obra y, como iniciativa de la Alcaldía, difundirla durante la última semana de abril cuando se le rinde homenaje a Sinán, uno de nuestros más importantes escritores. Que se promueva su lectura y se presente en los colegios y barrios la puesta en escena con la participación de la comunidad.

EL tema de Disney ha sido estudiado desde el punto de vista sociológico respecto a lo que representa cultural y políticamente para la influencia cultural de Estados Unidos alrededor del mundo. Si la parada de Disney le pone una sonrisa de magia al rostro de los niños panameños, esas sonrisas son fugaces. Para los que tenemos niños alrededor, sabemos lo volátil de una experiencia que el adulto cree será duradera, y el niño, casi al día siguiente quiere otra cosa.

La Cucarachita Mandinga y el Ratón Pérez les quedarán física y debidamente representada en una publicación. Marcará en la conciencia y el imaginario de la joven población, lo que la narrativa de esos relatos y personajes representan para la historia de la nación. Además, el dinero queda aquí, invertido en la formación cultural de nuestra población.

No se puede cocinar un banquete para una fiesta, cuando en la cocina persiste un olor a podredumbre. No hemos aclarado (ni en la Alcaldía) lo de la corrupción endémica. Esta sociedad está enferma de falta de identidad y enfrentada a definir qué país queremos ser. Estamos pasando por un tiempo de aprendizaje sobre la naturaleza de sus líderes y si los actuales harán el trabajo de corrección que es necesario para curar la salud de la nación. Eso, o queremos seguir refugiándonos en subterfugios y banalidades, mientras pasa el tiempo y lo que queda de orgullo e identidad, se quede en la fantasía foránea y fugaz.

COMUNICADOR SOCIAL.