23 de Feb de 2020

Blas Morán

Columnistas

Cada árbol una bandera

En este mes de septiembre se cumplen 38 años de la entrada en vigencia de los tratados Torrijos-Carter.

En este mes de septiembre se cumplen 38 años de la entrada en vigencia de los tratados Torrijos-Carter. Con estos tratados se dio inicio a la real entrada de los panameños a la Zona del Canal; pero una semana antes de que entraran en vigencia estos tratados, un puñado de funcionarios del antiguo RENARE, en compañía de trabajadores del ‘Plan de Urgencia', moradores y estudiantes de secundaria, con el rostro al descubierto y la consigna ‘Cada árbol una bandera', reforestamos la línea que luego marcaría los límites del Parque Nacional Soberanía desde la comunidad de Santa Rosa, pasando luego por Palenque, Aguas Clara hasta Frijolito y La Gloria en la provincia de Colón.

Para conmemorar la gesta, se construyó un pequeño monumento y una loza de cemento con el lema ya mencionado, donde todo el que sembró árboles podía colocar sus iniciales. Esta plancha aún se encuentra en el bosque rodeada de árboles de guayacán y la larga hilera de árboles es fácilmente distinguible desde el aire.

Muchos de los que anotamos nuestras iniciales en el cemento aún recordamos y exaltamos el hecho; otros ya no están con nosotros, pero como dijo el poeta: ‘Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado', aunque la memoria histórica se esté perdiendo y a nuestros estudiantes los hayan formado pensando que los problemas de liberación son cosa del pasado y que la soberanía es plata en la cartera, no más, la lucha por nuestra liberación aún continúa.

El país ha avanzado, eso es cierto, hemos crecido, pero con una desigualdad que asfixia, no tenemos un Estado dentro de nuestro Estado, pero nos dominan consorcios, emporios comerciales y bancos, a través de un modelo económico excluyente que elimina y extingue sectores enteros de la sociedad que no le reditúe beneficios económicos.

La soberanía hoy debe ser una lucha por la ‘Soberanía alimentaria', para darle alternativas de desarrollo a la casi mitad de la sociedad que depende del campo; la liberación nacional debe ser por la liberación de los mercados para la nación panameña y no libre comercio para trasnacionales neoliberales.

Cuando las presentes generaciones se enteren de todas las tareas pendientes que aún faltan para lograr la patria grande que todos deseamos, no tendrán que taparse el rostro para luchar, solo, más bien decir: ‘Vámonos Patria a caminar; yo te acompaño'.

Mientras tanto. Los árboles sembrados en el límite del Parque Nacional Soberanía seguirán firmes y recordándonos: ‘Cada árbol una Bandera'.

INGENIERO AGRÓNOMO.