23 de Feb de 2020

Eduardo L. Lamphrey R.

Columnistas

Se recrudece la migración a Europa (II)

Libia cuenta hoy con dos Gobiernos, el Congreso General Nacional (CGN), de mayoría islamista, y la llamada Cámara de Representantes.

Libia cuenta hoy con dos Gobiernos, el Congreso General Nacional (CGN), de mayoría islamista, y la llamada Cámara de Representantes. Los islamistas controlan la capital Trípoli, mientras que la Cámara intenta gobernar desde el norte, en Tobruk; los kosovares dejan una región que consiguió su independencia de Serbia en 2008, pero cuya economía está en bancarrota y su clase política funciona como una dependencia de la mafia.

El éxodo es el síntoma más elocuente y doloroso del nivel de desestructuración y de desmantelamiento de las economías de la sociedad africana. Es una deuda histórica que hoy debe pagar Europa. Ellos en su afán de conquistar el mundo, impusieron la esclavitud y el robo de sus riquezas, solo así iniciaron su proceso de industrialización. Al exacerbarse la explotación en África, provocando el término del colonialismo, les permitió a Gran Bretaña, Francia, Bélgica, España y otros, dividir el territorio africano y crear países ‘independientes'.

De esta manera incrustaron a políticos sumisos al poder colonialista, asegurando así el dominio político y el acceso a sus minas y tierras. Hoy dóciles en guerras civiles, provocadas por sus antiguos amos, compran armas a Estados Unidos, Rusia, China, Alemania y Francia.

Sin embargo, estos refugiados no son recibidos por Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin o Kuwait; en Europa por Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia. Si son recibidos por: Alemania, Francia, Italia, Suecia y Reino Unido y por Líbano y Turquía.

Sin embargo, se prolonga el éxodo y el mundo aterrorizado, no sabe qué hacer con miles y miles de africanos sedientos de paz y tolerancia humana, que nunca han vivido y quizá jamás la vivirán. Nosotros los latinoamericanos tenemos que vernos, con ojo liberal, en este cruel y sanguinario espejo, siempre hemos estado sometidos al poder político europeo y norteamericano, siguen manteniendo gobernantes sumisos a su omnipotente poder y siguen provocando guerras civiles o invasión en países que no se ajustan a su política imperial; siguen explotando y robando nuestros recursos naturales, es hora de abrir la mente y salirnos del camino que nos lleve al éxodo, hoy doloroso y cruel, del continente africano.

ECONOMISTA