Panamá,25º

19 de Feb de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

¡Que vivan el blanco, el rojo y el azul!

Donde la Patria sea de todos y no solo los que efímeramente se llevan el triunfo en unas elecciones cada cinco años.

Los colores de mi patria, que ondean sobre el azul del cielo y la inmensidad de nuestros mares, creada por una serie de circunstancias históricas que dieron luz a esta preciosa Nación, ‘puente del mundo, corazón del universo '. Colores que representan la paz entre liberales y conservadores que al momento de la Separación de Colombia en 1903 depusieron guerreros fragores para unirse en un haz de voluntades dando nacimiento a la República de Panamá.

Testigos de la avaricia de conquistadores españoles y la furia incontrolable de piratas ingleses, caímos en 1821 en el desinterés total de Colombia, tan lejos de nosotros que aún hoy —casi dos siglos después— no tenemos comunicación terrestre con ella, terminando avasallada por esas mismas circunstancias al poder imperial de los Estados Unidos. Así fuimos forjando los panameños una Patria independiente —gracias a patriotas como Carlos Mendoza, Belisario Porras, Eusebio A. Morales, Arnulfo Arias, Omar Torrijos, Ricardo Arias Calderón, entre otros, donde se hicieron presentes en su formación chinos en la construcción del ferrocarril, mulatos caribeños que nos ayudaron en la construcción del Canal, europeos y centroamericanos que también se unieron a ese esfuerzo y que tantas muertes aportaron en ese monumental propósito constructor de franceses y norteamericanos. Hoy, gracias a Dios, tenemos la dicha de poder abrir magnánimamente la mano a los colombianos, venezolanos, españoles y nicas que encuentran refugio y nuevas oportunidades en nuestros lares contribuyendo a su desarrollo, particularmente en este último esfuerzo nacional como lo es la ampliación de nuestro Canal.

Sería muy fácil ahora lamentarnos del pasado, llorar porque pudimos ser mejores, insultar a quienes nos oprimieron, cuando el reto que tenemos enfrente es muy grande y muy delicado, sobre todo porque envuelve el futuro de nuestros hijos y nietos. Es el Panamá que quisiera tener es lo que me anima a luchar los últimos años de mi vida, como si ésta no se fuera a acabar.

Quiero una Patria donde quienes asuman su Gobierno entiendan que llegan al poder para servir a los demás y no pa ra servirse de él con sus amigos, familiares y copartidarios. Una Patria donde se le dé cabida a todos, a los más capaces, indistintamente pertenezcan o no a las filas del partido gobernante. Una Patria donde se acabe la recompensa en el Gobierno de quien dio aportes en la campaña y se otorguen embajadas a quienes dieron una importante cuota para lograr el triunfo. Una Patria donde, para aspirar a un cargo público, no se requiera mostrar un carné partidario. Donde la Patria sea de todos y no solo los que efímeramente se llevan el triunfo en unas elecciones cada cinco años.

Una Patria en donde los gobernantes actúen como estadistas, ‘con luces largas ', como decía Torrijos, y no como hacen algunos que parecen tomar decisiones frente a los problemas diarios y no se proyectan hacia ese complicado futuro que nos depara. En donde cualquier acto de corrupción sea castigado severamente entendiendo que más crimen comete quien con su robo a los tesoros públicos deja sin medicinas a un hospital o a medio palo la construcción de una escuela campesina, que quien mata con sus manos a alguien.

Queremos un Panamá donde se respete la libertad de pensamiento; donde impere el diálogo permanente con todos los sectores de la sociedad. Un Panamá que se nutra en su conducción con la opinión de todos, promoviendo el Gobierno de turno la mayor cantidad de canales de comunicación. Donde se acabe la marginalidad de los más pobres; la indigencia de muchos. Donde los ricos aporten más al desarrollo nacional distribuyéndose más equitativamente la riqueza nacional y no se limiten a decir que son dueños de ‘empresas con responsabilidad social '.

¿Será difícil lograr ese verdaderamente nuevo Panamá? Verdaderamente no lo creo. Tenemos que decidirnos a exigir que sea así y juntos lo podríamos lograr. ¿Por qué no?

ABOGADO Y POLÍTICO.

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'Queremos un Panamá donde se respete la libertad de pensamiento; donde impere el diálogo permanente con todos los sectores de la sociedad'