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28 de Oct de 2020

Víctor Paz

Columnistas

Nuestra calidad de vida no es un eslogan publicitario

La existencia se nos va como el agua entre las manos, porque no sabemos qué significa calidad de vida

La existencia se nos va como el agua entre las manos, porque no sabemos qué significa calidad de vida. Ya casi todos los días se hace costumbre mediática presentar conflictos violentos entre ciudadanos, por razones que antes ni siquiera nos inquietaban. En su mayoría enfocados al tránsito, obviamente, por ser el principal termómetro de las emociones sociales. Pero, ayer (miércoles) lo vimos entre dos diputadas… Cosa que podría considerarse común (aunque jamás aceptable) entre los diputados varones, pero jamás en las mujeres. Esto no es un asunto de machismo, es sólo que muchos de nosotros apostábamos a la decencia femenina, para rescatar los valores, cuya pérdida, ha alejado a las personas decentes de la política. ¡Y ocurre esto! Hace unos días, algunos estudiantes amenazaron directamente al presidente de la república etc. ¿Qué está pasando en Panamá?

Hace poco escuché a la ministra de educación decir (palabras más, palabras menos) que el índice de fracasos obtenido este año era bastante similar al de otros años, ‘que cuál era el asombro' Yo no sé qué está pasando con la conciencia general colectiva, pero si nuestras autoridades hablan de esa forma… como quien dice ‘mal de muchos, consuelo de tontos', peor aún, ¿Nuestra máxima autoridad de educación? Yo hubiera preferido que nos diera algún hálito de esperanza, como ‘estamos trabajando en reducirlo'. Pero no, la ministra sonó a esos malos vendedores que dicen tajantemente: ‘Lo que usted ve, es lo que hay'. Casual y paradójicamente, un día después de sus declaraciones, ocurre que los muchachos no tenían dónde practicar las ceremonias de graduación. En pocas palabras, es normal que fracasen, y a los que pasan…pues: ¡A la porra! ¿Y así quieren que los muchachos pasen más tiempo en las escuelas? Bajo semejantes premisas, ¿Usted imagina la clase de Panamá que manejarán estos jóvenes, cuando nosotros pasemos de padres a abuelos?

Alguna parte del estrés social, que por un lado nos lleva a agarrarnos a golpes en la calle (y la Asamblea Nacional) y de la indolencia que presentamos ante hechos que socialmente deberían avergonzarnos, se debe al estilo de vida que llevamos los panameños. Tal vez usted no lo perciba, pero es así. No tenemos calidad de vida. Tristemente, nuestras autoridades han confundido lo de ‘mejorar la calidad de vida' con la construcción de puentes, carreteras y metros. Sin embargo, estas medidas generaron una enorme inconformidad, para satisfacer ciertas porciones poblacionales. Es decir, sufrimos más de lo que ganamos al implementarlas. Y los tranques se mantienen, apenas un par de metros ‘más allá'. Porque en Panamá las obras quedan y las molestias también. La calidad de vida del panameño no es un eslogan publicitario.

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