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29 de Oct de 2020

Alexis Sánchez

Columnistas

Harley Mitchell D., un servidor judicial

Con su cualidad de hombre sencillo y humilde es timbre de orgullo para la provincia de Bocas del Toro en general

Cuando abandone las escalinatas del Palacio Gil Ponce, como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, no hay duda de que a su mente vendrán momentos de alegría y tristeza de sus años en el cargo. Pero más son las alegrías y satisfacciones que las tristezas, porque el haber dedicado los últimos 10 años a servir en este Órgano del Estado, le agrega una estrella más a su pensum en la rama del Derecho, como funcionario público.

Con su cualidad de hombre sencillo y humilde es timbre de orgullo para la provincia de Bocas del Toro en general y de ‘One Mille, Rante, BT' en especial, como dicen los bocatoreños.

Al emborronar estas líneas como homenaje a quien guardo admiración y respeto, a mi mente vienen aquellos años que viví en Almirante. En ellos emerge la figura de su madre miss Mayci, una mujer trabajadora y luchadora; así como también de la amistad de él con mi madre, Reinalda Sánchez. Pero muy poco recuerdo de su presencia en Almirante, ya que había emprendido su camino a la provincia de Colón y yo a La Chorrera, lo habíamos perdido de vista.

Ya en mi condición de estudiante de secundaria, seguía de cerca su labor de educador y, posteriormente, sus actuaciones como representante de corregimiento, donde luego llegó a formar parte del Consejo de Legislación. Allí, al comenzar sus intervenciones, no había forma de dejar de escucharlo.

Finalizada su labor de creador de leyes y en la comunidad donde fue elegido, a pesar que un familiar nuestro era su adversario, la relación de amistad siempre estuvo en primer plano. En son de chiste, al hablar del tema de la contienda entre Mitchell y Fermín Sánchez —nuestro familiar— salía a relucir un estribillo. Antes de la campaña, el ‘slogan' era: ‘Con Fermín y Benjamín —su suplente— hasta el fin'. Pasado el triunfo de Mitchell era: ‘Fermín y Benjamín fueron vencidos al fin'.

Al concluir dicha jornada política, emprendió la labor de director de Asesoría Legal de la Asamblea Nacional y secretario general de la Asamblea Nacional hasta que, en el año 2005, ocupó el cargo de magistrado, cargo que hoy deja después de 10 largos años y, durante los cuales, llegó a ser presidente de la Corte a partir de 2008 al 2010. Nunca se apartó de su vocación de educador, la cual lo mantuvo dentro de las aulas universitarias como profesor, sin olvidar los libros que ha escrito en materia Parlamentaria.

Por su carrera profesional, en el año 2007, el Consejo Municipal de la Ciudad de Panamá le entregó la llave de la Ciudad. En ese mismo año, la Asamblea Nacional le otorgó la medalla Justo Arosemena, máxima condecoración del Parlamento.También fue condecorado por la Universidad Latinoamericana y del Caribe del Parlamento Latinoamericano.

En el 2008, el Consejo Titular de la Orden al Mérito Judicial del Distrito Federal y de los Territorios del Brasil, le otorgó reconocimiento en el grado de Gran Cruz. Aún recuerdo aquel año de 2009, cuando la Universidad de Panamá le otorgó el Premio Universidad y la sorpresa de los presentes, cuando Mitchell anuncia que donaba el premio de $25,000.00 a la Extensión Universitaria de Bocas del Toro.

Su amor a su natal Almirante, como también a su provincia, se nota en sus constantes preocupaciones, aún siendo magistrado, por los hechos históricos y del presente, tanto de Bocas del Toro como de Panamá.

Orador natural y conversador, es agradable escucharlo. Nuestros encuentros en las ferias del Libro en Atlapa son momentos que no olvido.

Hoy, cuando descienda las escalinatas del Palacio Gil Ponce y dé un hasta luego al lugar donde vivió los últimos 10 años de su vida, la emoción lo embargará, al igual que a sus compañeros de trabajo, y quizás hasta lágrimas brotarán en ese momento.

Sólo queda la próxima etapa, la cual siempre le he recordado: 'Magistrado, escriba sus memorias. Usted tiene mucho que contar, ya que su vida es digna de leer y sería su contribución a las nuevas generaciones. De seguro hay muchos que están deseosos de conocer de usted, en especial ‘we the Rante people'. Sirva este artículo de homenaje a un servidor de la nación panameña y, en especial, un servidor judicial.

CPA Y EXINVESTIGADOR DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD