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01 de Dec de 2020

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Retos para una visión compartida

Hoy inician las clases a nivel nacional y aprovecho para mejorar algunas ideas plateadas hace más de cinco años

Retos para una visión compartida
Retos para una visión compartida

Hoy inician las clases a nivel nacional y aprovecho para mejorar algunas ideas plateadas hace más de cinco años. El inicio de clases, para sectores de bajos recursos y de la clase media, es la continuidad de las oportunidades por alcanzar un sentido de prosperidad mejor que sus antepasados. Ese es el fundamento de su esfuerzo y muchos también con la idea de alcanzar una oportunidad para servir a la Nación en la construcción de un mejor país.

Durante mucho tiempo estudié sobre liderazgo, gerencia, visión, cambio y demás áreas que proponían la formación de individuos que pudieran cumplir con las exigencias del mundo (yo diría la jungla) corporativa. Estas teorías también son aplicables a todas las áreas del quehacer humano. Pero la teoría versus la realidad son dos cosas muy diferentes. Estoy seguro de que los autores las proponen con la mejor de las intenciones con observaciones fundamentadas en sus propias experiencias profesionales y como individuos.

Esta multiplicidad de teorías plantea conceptos que tienen a bien contribuir a mejorar el entorno para optimizar la producción hacia resultados positivos: de negocios y humanas. La realidad, como sabemos, es variable. Una cosa es querer prepararse para enfrentar las responsabilidades inherentes a construir una mejor empresa y otra, muy distinta, es la de navegar en una ciénaga entre cocodrilos y culebras humanas con intenciones personales muy inmundas y muchos con una insaciable sed de poder.

De esas lecturas (y después de haberme dado cuenta que sirven de muy poco lo que proponen en esta otra jungla de analfabetos funcionales, ineptos y juegavivo), hay no más de cuatro libros que recomendaría. En mi opinión, tienen el potencial de moldear una conducta profesional subrayada por la honestidad; ya sea, para contribuir al engrandecimiento de una empresa o para adelantar una mejor causa humana.

Steven Covey y sus Siete hábitos de la gente altamente efectiva ; La quinta disciplina , de Peter Senge; ‘Leading Change ', de John Kotter; y ‘The leadership Challenge ', de Kouzes y Posner. De allí los otros cientos de libros no son más que repetitivos y oportunistas. Habrá sus excepciones pero la gran mayoría son pobres intentos de sus autores por hacer dinero reciclando las ideas y los conceptos de otros.

Pero el sistema educativo está en crisis desde hace tiempo y todos lo sabemos. No hay manera de que podamos comenzar a trabajar en la construcción de mejores ciudadanos con la falta de liderazgo y los problemas de infraestructura para la educación. Si el enunciado de Covey en un día como hoy de inicio de clases es ‘Comenzar con el fin en mente', ¿cuál es ese fin?

Para toda Nación, el fin debe ser el mismo: procurar el mejor ambiente posible para la construcción de hombres y mujeres que puedan llevar adelante un sentido de Nación y humanidad que sea igual para todos. Poca gente tiene el capacidad de pensar de esa manera en una sociedad en donde la opulencia y la apariencia de ser lo que no se es, es importante.

Kouzes y Posner hacen énfasis en la necesidad de una visión compartida para avanzar las causas. Esa condición no solo es válida, sino necesaria. Debemos exigirles a las autoridades que no miren las futuras elecciones. Estimulemos programas visionarios para una mejor capacitación de los maestros y profesores. Mejores planes de estudios para el siglo XXI, fundamentados en la innovación para el desarrollo humano y no solo formar personal para hacer dinero para unos cuantos. Mejores centros de estudio, etc. La tarea es buscar la manera en que todos entendamos el peligro que nos acecha: los que gobiernan, los gobernados, los que educan, los que deben velar porque la Tierra sea respetada, los de los medios de comunicación.

El camino hacia el fin que iniciamos hoy con los muchachos que regresan al colegio, en este año del fenómeno de El Niño, debe inculcarles que se preocupen sobremanera por afectar lo menos posible el planeta, para que las futuras generaciones puedan tener un lugar digno y cómodo donde vivir. Hay que concientizarlos con respecto a la utilización de los recursos naturales. Que los muchachos entiendan que esa visión de ser empresarios va estrechamente ligada al cuidado de nuestra Tierra y a un sentido más humano y solidario. Esas son las necesidades inaplazables. Retos que debe iniciar este año lectivo.

COMUNICADOR SOCIAL.