Temas Especiales

06 de Jun de 2020

Justo Medrano

Columnistas

UP: compromiso y decisión para avanzar en su desarrollo

Las funciones que cumple la Universidad de Panamá (UP) en el contexto de la sociedad panameña son multidimensionales; es decir, complejas

Las funciones que cumple la Universidad de Panamá (UP) en el contexto de la sociedad panameña son multidimensionales; es decir, complejas, por lo que una mirada simplista, lineal, puede caer en un reduccionismo que impida apreciar la totalidad de los elementos constitutivos que dan sentido a esta entidad de educación superior. Transformar las estructuras fundamentales de las universidades para cumplir con estas funciones, es tarea nada fácil.

Los cambios científicos, tecnológicos y socioeconómicos que enfrentan las universidades en el mundo, obligan a producir un mejoramiento continuo y pertinente en sus modelos de funcionamiento para poderlos adecuar con éxito en la sociedad del conocimiento dominada cada vez más por la incertidumbre, una mayor exigencia en la calidad de los servicios y una tendencia permanente a la rendición de cuentas. Estas transformaciones requeridas e inevitables demandan profundizar y fortalecer los procesos académicos, de investigación, extensión, producción y servicios especializados.

Por ello, la continuidad de los proyectos universitarios debe apoyarse en una cultura innovadora del conocimiento que permita la flexibilidad para enfrentar los cambios, con eficiencia y productividad en las acciones trazadas y una alta conciencia valorativa del talento humano como fuerza propulsora del crecimiento y desarrollo institucional.

Cultura creativa para la innovación, flexibilidad para promover los cambios, calidad, eficiencia, productividad y rendimiento, así como una cultura de identidad institucional fundada en valores como la honestidad, responsabilidad compartida, transparencia y equidad social, son ejes programáticos de una visión de la Universidad de Panamá de cara al futuro.

Todo lo anteriormente expuesto va orientado a fortalecer el desarrollo de una sociedad y un Estado que garanticen la democratización del conocimiento como principal riqueza con que cuenta la gente para enfrentar el flagelo denigrante de la pobreza, principal obstáculo para el progreso del país y uno de los más apremiantes retos de nuestra universidad.

Un modelo de universidad competitiva y comprometida con el desarrollo nacional debería considerar, entre otras cosas, la puesta en práctica de los siguientes aspectos: producir y usar el conocimiento para transformar la sociedad; contribuir con la construcción de un modelo de desarrollo democrático y socioambiental sostenible; uso eficiente de los medios tecnológicos; hacer investigaciones científicas, tecnológicas y humanistas para resolver problemas sociales relevantes; vinculación real y efectiva con el mundo empresarial y sociedad en general; mejorar cualitativamente los servicios a los usuarios; evaluación integral del presupuesto universitario, con el fin de ajustarlo al crecimiento y desarrollo institucional. Movilidad académica internacional de docentes y estudiantes.

El siglo XXI está marcado por sociedades basadas en atributos económicos-sociales y culturales determinados por el conocimiento y las tecnologías de la información. El cambio de época obliga a redirigir nuestra universidad, no solo en sus aportes al crecimiento económico; sino también a contribuir con el conocimiento, la defensa y consolidación de los derechos de todos los sectores de nuestra sociedad.

Redefinir conceptos y estructuras de la educación superior acordes a las nuevas exigencias, tanto socioeconómicas como culturales del país, requiere de transformaciones indispensables. Estas deben estar basadas en el conocimiento, donde la investigación se constituye en el principal insumo de afirmación académica universitaria y en donde los demás complementos académicos —docencia, extensión, gestión administrativa y vida estudiantil— sean valorados desde la perspectiva del conocimiento.

Significa también que la entidad universitaria en su conjunto, esto es: infraestructura, gestión administrativa, soportes académicos (TIC), organización institucional, investigación, programas y recursos docentes, estará orientada por conocimientos y nuevas tecnologías. Darle centralidad al conocimiento científico —tanto en ciencias naturales y exactas como sociales—, conlleva integrar orgánicamente la docencia con la investigación. Ello implica articular institucionalmente facultades, departamentos, escuelas, centros de investigación e institutos, aprovechando al máximo el valor educativo que cada línea o actividad de investigación tiene.

La educación superior en nuestro país y en ella su organismo rector, la UP como universidad para el conocimiento, se debe constituir a corto plazo en un dínamo de desarrollo nacional, generando conocimiento público y no como mercancía. Un conocimiento orientado a satisfacer políticas públicas sostenibles y de proveer a los responsables de la toma de decisiones de horizontes de desarrollo, fundados en la inclusión y la cohesión social.

*CATEDRÁTICO Y VICERRECTOR ACADÉMICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ (UP).