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04 de Jun de 2020

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Ricardo Ríos Torres

Columnistas

La elite y el Canal

El Canal es un patrimonio nacional, es la suma de una épica de la soberanía, es la patria anímica de los panameños

El Canal es un patrimonio nacional, es la suma de una épica de la soberanía, es la patria anímica de los panameños, por tanto la Junta Directiva tiene que ser expresión de la ciudadanía.

La elite considera el Canal como un negocio, las mieles canaleras quedan en algunos pocos, sobre todo de los que decían: ‘la soberanía no se come', ‘sin los Estados Unidos nos moriremos de hambre'.

Hoy pocos comen Soberanía, los políticos y empresarios piratas.

Hoy tenemos una economía fuerte con altos índices de crecimiento en América Latina, un desarrollo sin precedentes, el cual se debe ‘a los ilusos' que lucharon contra el enclave colonial.

Las áreas revertidas son la joya del lucro inmobiliario, la mayor parte de los que viven allí son extranjeros, no existe un colegio oficial, solo escuelas particulares y no existe una barriada para los sectores populares, profesionales de la clase media, solo los que tienen un alto poder económico viven allí.

El Partido Revolucionario Democrático (PRD) se burló de su supuesto líder, Omar Torrijos, cuando expresó que el área canalera debía ser del mayor uso social posible, ese colectivo es un fraude.

El panameñismo se dedicó a negocios inmobiliarios y Cambio Democrático los superó a todos con sus grandes negociados. ¿Y el pueblo qué?

La Junta Directiva debe incluir a un representante de los sectores sindicales, de la clase media profesional independiente del clientelismo electoral y otro de los sectores académicos universitarios, sobre todo un geógrafo e historiador, con conocimientos de planificación regional y con una visión geopolítica y con una cultura humanística.

Tenemos que sembrar banderas de dignidad, decoro, equidad y honor en la Junta Directiva del Canal.

Panamá urge de un estadista y Juan Carlos Varela no lo es.

HISTORIADOR Y ESCRITOR.