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16 de Oct de 2019

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Burla, corrupción y cinismo

Aún sostengo que no hay nada más honorable que decir las cosas como son y asumir las responsabilidades que caben

Burla, corrupción y cinismo

Aún sostengo que no hay nada más honorable que decir las cosas como son y asumir las responsabilidades que caben. En vez, para los que entendemos un poco más a fondo el tema de la comunicación, cuando un individuo abre la boca y no nos dice la verdad o la trata de acomodar a su conveniencia, es un acto desleal y tálamo de la corrupción. Percibo mucho de eso en los grupos que defienden a los que deben responder por actos en el pasado Gobierno. También, en el rostro de funcionarios actuales que nos tratan de enredar con una verborrea de tecnicismos que nadie entiende. Una versión de este artículo fue publicado hace algunos años.

Corrupción: no creo necesario definirlo. Lo tenemos en las narices. Nos ahoga. Hiede. Ya mucha gente no lo reconoce. Hablan de ello, pero lo ven como normal. Dice la Real Academia de la Lengua que corrupción es la ‘acción y efecto de corromper'. Corromper es: ‘alterar y trastrocar la forma de algo. Echar a perder, depravar, dañar, pudrir. Sobornar a alguien con dádivas o de otra manera. Pervertir o seducir a alguien'.

La oficina de las Naciones Unidas para la Lucha contra el Crimen y la Droga, señala que ‘la corrupción es un complejo fenómeno social, político y económico que afecta a todos los países del mundo. En diferentes contextos, la corrupción perjudica a las instituciones democráticas, desacelera el desarrollo económico y contribuye para la inestabilidad política. La corrupción destruye las bases de las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, socavando el imperio de la ley y deslegitimando la burocracia'.

En Panamá, la corrupción está en su etapa más crítica, en lo social y político. No por el daño a la economía o a las estructuras políticas y administrativas, sino por su efecto en la sociedad y la cimentación de la duda, la sospecha y el cinismo en todas las personas. Y ante todo, en la formación (o deformación) de jóvenes que no tienen mayores referencias de conducta social que la que han visto y vivido en los últimos años. Impera la ley de lo vivido: ‘veo, luego practico'.

Sospechar, según la RAE, es ‘aprehender o imaginar algo por conjeturas fundadas en apariencias o visos de verdad' y dudar es ‘tener el ánimo perplejo y suspenso entre resoluciones y juicios contradictorios, sin decidirse por unos o por otros'.

En noviembre de 2012, unas 1900 personas de 140 países se reunieron en Brasilia para discutir sobre ‘La corrupción en el mundo actual'. Una duda recurrente en esta 15ª conferencia era si los países estaban más cerca de ‘poner fin a la impunidad'. ‘Los participantes exhortaron a que se impongan sanciones administrativas y penales (...) que es esencial el fortalecimiento de la coordinación entre todos los organismos pertinentes, y necesario que el Poder Judicial sea independiente y con los recursos necesarios'. En Latinoamérica, para contestar la duda, sospechosamente solo se atienden y difunden los casos en los países que han tenido Gobiernos de izquierda.

En Basilea también abogaron por ‘un sistema financiero mundial depurado que funcione (...). Sin embargo, las complejas estructuras financieras internacionales, tales como empresas ficticias, anónimas, registradas en jurisdicciones secretas, continúan permitiendo a los corruptos ocultar los fondos robados a sus pueblos'.

Mientras terminemos de darnos cuenta de que nos están burlando con cinismo (RAE: ‘desvergüenza en el mentir o en la defensa y practica de acciones y doctrinas vituperables'), ya comienzan a sonar las campanadas para el 2019, y sigo considerando que no nos deparan nada bueno. Figuras de estadistas, no hay en el horizonte. Nadie que se vaya a atrever a desmantelar toda la estructura político-politiquera; la estructura legal y de justicia, gravemente comprometida y sin certeza del castigo. Reordenar el orden social y económico para beneficiar a los más necesitados.

Si los que gobiernan están orgullosos por el crecimiento económico que ha experimentado el país, sepan que todo tiene su límite. Ese crecimiento es insostenible, si no atacamos el tema de la corrupción. Y cuando llegue ese día, unos tendrán los bolsillos llenos y los otros tendremos las deficiencias que tanto crecimiento aún no ha sido posible atender, verbigracia: los fallidos sistema de educación y salud. No sigamos por ese camino, tengan vergüenza y hagan lo correcto: RAE: Correcto: adjetivo, ‘dicho de una persona: de conducta irreprochable'.

COMUNICADOR