La Estrella de Panamá
Panamá,25º

16 de Oct de 2019

Yohel Amat V.

Columnistas

¿Es solo una leyenda...?

Si a ello le sumamos la confesión pública de varios políticos del patio, donde han reiterado que les consta esta alarmante noticia

De todos es conocido aquel rumor que dice que las últimas campañas electorales en Panamá han estado contaminadas con sobornos de grandes corporaciones y hasta por dinero del narcotráfico, riqueza que fue directamente a los bolsillos de políticos inescrupulosos.

Al menos eso cuenta la leyenda.

Si a ello le sumamos la confesión pública de varios políticos del patio, donde han reiterado que les consta esta alarmante noticia, no queda otra alternativa que quitarle el velo de fábula y ver la preocupante realidad, tal y como es: el dinero mal habido ha contaminado la política panameña.

¿Y qué vamos a hacer al respecto?

Muchos panameños no caen en cuenta de lo grave de esta situación y prefieren ignorar el hecho de que si un político llega al poder aupado por dinero sucio, aplica aquello de que ‘Seremos esclavos de quien nos paga '.

Y eso no puede seguir así, porque de otra forma podemos convertirnos en un ‘Estado fallido ' como México, donde hay regiones del país en las que el Gobierno ha perdido injerencia y ahora la ley la imponen pintorescos capos como el famoso Chapo Guzmán.

¿Ese el Panamá que queremos heredarle a nuestros hijos? ¡Claro que no!

Por eso es que este es el mejor momento, durante el debate de las reformas electorales y a varios años de la próxima campaña electoral, para exigir un estricto control sobre el dinero que fluye hacia los partidos políticos durante nuestras kilométricas, demagógicas y aburridas campañas electorales.

Y debemos ir más allá: hay que procurar que el Gobierno actual contrate firmas de auditores para que revisen la ejecución financiera de los actuales contratistas con el Estado, en lo que respecta al manejo y destino final de sus fondos.

Como quien dice: ‘Conozca a su contratista '.

Un supuesto truco usado por los corruptos, es el de aprovechar las licitaciones para no dar información completa o veraz, lo cual causa que los participantes no se atrevan a invertir, hasta que surjan las aclaraciones.

Pero, nunca vienen o la licitación se declara desierta, lo que causa que se vaya a negociación. Entonces, allí asoma su feo rostro la corrupción: ‘Te doy el contrato, si me depositas $10 millones ', por ejemplo. Eso dice la leyenda.

Aunque parezca utópico, erradiquemos de raíz la tentación y evitemos que los políticos corruptos hagan de las suyas, siendo futuras marionetas de oscuros intereses económicos. Y el mejor momento de cortarle las alas, es durante el período de campaña electoral.

Definamos ahora todos los controles, métodos y seguros habidos y por haber, para evitar que el sucio dinero del narcotráfico logre llegar a las ávidas manos de los políticos peseteros.

De esa forma, mandaremos tan oscura leyenda urbana de corrupción y dinero sucio, a la tierra de ‘Nunca Jamás '.

GERENTE DE VENTAS.