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31 de Ene de 2023

  • Olmedo Carrasquilla

Columnistas

‘¡Ay!... Pedro... se nos llegó san Pedro...'

Es el grito guturado, acompañado de la saloma campesina, con que los pobladores de La Colorada de Santiago de Veraguas anuncian la llegada de la magna fecha

‘¡Ay!... Pedro... se nos llegó san Pedro...'
‘¡Ay!... Pedro... se nos llegó san Pedro...'

Es el grito guturado, acompañado de la saloma campesina, con que los pobladores de La Colorada de Santiago de Veraguas anuncian la llegada de la magna fecha, la del santo patrón san Pedro, el 29 de junio de cada año, traído al pintoresco pueblo, desde Puerto Mutis, en septiembre de 1914 y llevado a la casa del señor Eugenio Mojica, hasta el 28 de diciembre de 1915, cuando es inaugurada la nueva capilla y se presenta el santo patrón a la comunidad cristiana.

El corregimiento de La Colorada tiene una población aproximada de 2500 habitantes. Hombres que se dedican a los quehaceres del campo, a la agricultura, a la ganadería u otros oficios, como la confección de monturas, sandalias, cutarras; y las mujeres o amas de casa dedicadas a la pequeña industria o trabajo doméstico, teniendo como materia prima el maíz criollo, cuyos subproductos son los tamales, bollos de mantequilla, bollos sin sal, para acompañar la lechona asada; bollos de coco o los famosos y tal vez únicos en confección, bollos de colores.

Harmodio Núñez (Moyo) y Benilda Esther Mojica (Samba) es un matrimonio que, por más de cincuenta años, se ha dedicado al trabajo decente, y ha logrado su crecimiento económico a través de la producción de los derivados del maíz; la especialidad en la preparación de bollos de colores se la han encomendado a su hija Bélgica Esther. Tal vez, lo más importante es que la inversión de las ganancias ha ido a parar en la educación de los seis hijos y nietos, cuatro hombres y dos mujeres, todos profesionales en las áreas de la docencia; maestros, profesores, doctores y otras disciplinas del saber.

Las comidas típicas son parte de nuestro folclor ergológico, por tanto queremos resaltar la labor incansable que hace la familia Núñez Mojica en la preparación de estas gustadas viandas, que identifican y distinguen la idiosincrasia de este pintoresco pueblo, auténticos y genuinos herederos de las costumbres indohispánicas y que, de generación en generación, han sido transmitidas oralmente, tratando de que no sean alteradas ni en su más mínima expresión.

El bollo pinta'o, por las labores coloreadas, y el exquisito sabor que le impregnan las artesanas, ha hecho que estos productos tengan demanda nacional en eventos de alta relevancia, incluyendo matrimonios, quinceaños, actos solemnes, patronales y qué decir de las fiestas decembrinas; en la preparación sobrepasa de las mil unidades por día, tanto de tamales como de bollos.

Antiguamente el bollo de color solo lo hacían con el maíz amarillo, el blanco y el rojo camarón; no obstante, la clientela, al llamarle la atención, procedió a pedir otros colores, teniendo que preparar pastas especiales con colores sintéticos, para decorar pasteles, dando buenos resultados con otros innovadores colores (verde, rojo fuerte y amarillo), impregnándoles así un estilo diferente en la preparación y presentación del producto doméstico, sin alterar el sabor.

El aprendizaje de oficios domésticos se da desde temprana edad, cuando el niño o joven, viendo a sus progenitores, procede a atizar el fogón para poner el maíz pilado (masa), o para ayudar a moler, y los subsiguientes pasos, que son amasar el maíz, envolver los tamales y bollos en sus diversos estilos, colores y sabores. Lo demás se da por añadidura, bien cocido el maíz, buen punto de sal, los aderezos o guisos bien preparados hacen que estos platillos den un rico sabor al paladar de quienes los consuman.

Pablo Guerra, miembro del Comité Procultura, comentó sobre la importancia de conservar la costumbre y tradición del pueblo; la enseñanza de la historia de La Colorada a los niños y jóvenes, es clave para garantizar que su identidad permanezca en el tiempo; destacó además que estas comidas se les brindan de forma gratuita a los que llegan a celebrar las patronales de san Pedro el 29 de junio.

Celmira Mojica, quien domina a la perfección el guturado grito de san Pedro, también forma parte de la organización de las festividades, y subraya que la celebración comienza una semana antes por iniciativa de los docentes y padres de familia del pueblo, con charlas para niños y jóvenes, donde les enseñan a preparar los tradicionales bollos de colores, el puerco asado, el dulce de leche y lo más importante, a practicar el grito: ‘¡AY!... PEDRO... SE NOS LLEGÓ SAN PEDRO... ¡AY! PEDRO... ¡AY! PEDRO...' '.

De esta manera, con mucho orgullo y placer, los esposos Mojica Núñez contribuyen al ‘trabajo decente y al crecimiento económico ' de la pintoresca comunidad de La Colorada.

DOCENTE, PERIODISTA Y GESTOR CULTURAL.