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21 de Jan de 2020

José de la Rosa Castillo

Columnistas

La crisis de los migrantes cubanos en Panamá

Un nuevo incidente provocado la semana pasada por un centenar de cubanos, quienes recorrieron el trayecto de casi dos kilómetros

Un nuevo incidente provocado la semana pasada por un centenar de cubanos, quienes recorrieron el trayecto de casi dos kilómetros bajo un calor sofocante entre el refugio de San Isidro, en Panamá, y el lado costarricense de la frontera para reclamar el derecho de continuar su ruta, ha reabierto el debate sobre el tema de los migrantes cubanos.

Si bien el Gobierno nacional ha reiterado su preocupación por la actual crisis y anda en búsqueda de una solución sostenible y conjunta con los países de la región, no se augura una solución que involucre a estos países, los cuales ya enfrentaron la ola migratoria, y que resolvieron con el puente aéreo acordado a finales del año pasado, que permitió que los 8000 cubanos varados en Costa Rica siguieran ruta a EE.UU., entrando por pasos fronterizos desde México.

Los tres países que hicieron posible el puente aéreo (México, El Salvador y Guatemala) no están dispuestos en esta ocasión a reactivar ese mecanismo de salida.

No comprendemos hasta hoy, cuál fue el compromiso de la Cancillería panameña al mantener en calidad de ‘migrantes en tránsito ' el grupo de cubanos y luego quedar fuera del mecanismo y con un problema de la magnitud humanitaria que cobraba el sostenimiento de este grupo en territorio panameño.

Si bien es cierto que Panamá, desde el momento que aceptó el ingreso de este grupo de migrantes en tránsito al territorio nacional, aceptó la responsabilidad de respetar la dignidad y DDHH de estos individuos, debió dejar claro el mecanismo en torno a la ruta que les permitiría llegar a EE.UU., la ‘tierra de sus sueños '. Hoy, lo que tiene en manos es un problema, ya visto como un tema humanitario, y debe seguir garantizando los Derechos Humanos de los migrantes que se encuentran en tránsito en nuestro país.

Los isleños permanecen en albergues improvisados en bodegas y edificios viejos a la espera de una solución para continuar su camino, ante la negativa de Costa Rica de permitirles el paso, dado que Nicaragua también les niega ingreso a su territorio. Además, están irritados por la falta de agua y electricidad en sus refugios, que no es una situación solo de los albergues, sino de miles de panameños que no cuentan con servicios básicos por la incompetencia de los actuales mandatarios.

El Gobierno de Cuba ha dejado claro que los inmigrantes ‘son víctimas de la politización del tema migratorio por parte del Gobierno de EE.UU., de la Ley de Ajuste Cubano '. Que ese tráfico de personas, que implica la violación de las leyes de terceros países, no es responsabilidad directa del Gobierno cubano, sino de las mafias que lucran con el negocio de la entrada a EE.UU.

La solución, necesariamente, tiene que ser el resultado de un diálogo serio, respetuoso y profundo entre todas las naciones implicadas.

DOCENTE UNIVERSITARIO.