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27 de Feb de 2021

David Acosta

Columnistas

Manuel Antonio Noriega

En meses pasados pidió perdón a sus víctimas en un medio televisivo

El general Manuel A. Noriega se encuentra implorando pasar sus últimos días con su familia, debido a múltiples enfermedades graves que tiene. Ahora, lo último un tumor cerebral, Noriega ha pasado largos años de cárcel en Estados Unidos, Francia y Panamá. Su estado de salud es pues, deplorable, a un paso de la muerte. En meses pasados pidió perdón a sus víctimas en un medio televisivo.

Me llamó mucho la atención que el coronel Roberto Díaz Herrera hiciera una petición de casa por cárcel, tomando en consideración su delicada salud y su avanzada edad. Otra de las personalidades destacadas del país, Guillermo Cochez, se ha pronunciado en la misma línea de Díaz Herrera. Ambos fueron enemigos de Noriega, situación que no vamos a analizar en este espacio de opinión. Por otra parte, se encuentran los familiares de las víctimas que lloran sus seres queridos.

Con el respeto que merecen los familiares, creo que ya llegó la hora de proceder, ya que la misma Ley establece condiciones para tratar a una persona de 82 años de vida; lo han manifestado algunos abogados. Los castigos sufridos por el general son devastadores: sus propiedades en ruina, su residencia que la canceló con un préstamo del Seguro, totalmente destruido.

En la vida hay momentos para reflexionar profundamente y hacernos la pregunta: ¿será necesario extender más el castigo a Noriega? Esa pregunta debe ser respondida por los jueces que tienen el caso de Noriega. El mismo presidente de la República debe analizar la situación y proceder con la petición que hacen los abogados de Noriega en los aspectos legales y humanos.

Los Gobiernos del país, no han querido actuar en favor de una petición legal y humana, por motivos del costo político. Será que se espera un desenlace fatal para actuar, sin pensar en los remordimientos que causará su negligencia.

A los familiares de las víctimas, reitero, mi respeto. Recordemos a Jesús, el Hijo de Dios, que fue crucificado y sufrió las torturas más crueles e inhumanas que se conocen y antes de expirar perdonó a sus torturadores y a todos los conspiradores que metieron sus manos y lengua en la muerte del salvador del mundo.

PERIODISTA Y CATEDRÁTICO UNIVERSITARIO.