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05 de Mar de 2021

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Rafael Pitti

Columnistas

¿Después de la fiesta?

Cuando publiquen este escrito ha pasado la fecha que inicia oficialmente el tránsito por el tercer juego de esclusas del Canal de Panamá

Cuando publiquen este escrito ha pasado la fecha que inicia oficialmente el tránsito por el tercer juego de esclusas del Canal de Panamá. Aunque como panameño debo sentirme orgulloso y estar alegre por tal acontecimiento, me es imposible omitir que tengo un sabor agridulce en cuanto a la inauguración de la ampliación. ¿Por qué? No por ser una persona negativa o individuo que critica con el único afán de hacerlo por destruir. Lo expreso por la preocupación que debe embargarnos a todos en razón de lo acontecido en todo el proceso de licitación y construcción de la obra. Y es que como somos un pueblo alegre y emotivo una de nuestras virtudes, también padecemos de un estado natural de amnesia emocional.

Tal hecho se comprueba con el éxtasis y emotividad que se genera con la campaña mediática que por publicidad bien remunerada transmiten los medios. Es ese entusiasmo de participación el que produce un descuido inadmisible al olvidar que el proyecto tenía un costo original y con las demandas de GUPC aún no sabemos en cuánto superará el presupuesto estimado. Qué decir del retraso de entrega, cuando el mismo estaba proyectado para culminar en agosto del 2014. Aunado está el problema de las filtraciones, sobre lo cual personas expertas en la materia consideran que las reparaciones no tendrán efecto de garantía perdurable por simple ecuación física.

De ser así, en corto o mediano plazo acarreara grandes problemas técnicos y financieros a la ACP. En el mismo orden de idea el desenlace en litigio con los contratistas, de ser desfavorable para la administración, repercutirá negativamente sobre los ingresos y egresos de las finanzas, tanto para la entidad como para el Estado. Pero más preocupante aún son las declaraciones emitidas respecto a los aportes progresivos que generará la vía al país, según lo anunciado, alrededor de B/4500 millones en el 2025. Sustento la misma, porque durante la administración del presidente Torrijos fui invitado a la Presidencia de la República para una ilustración en ‘Power Point ' sobre el proyecto.

Las cifras expuestas en la presentación sobre manejo de contenedores, carga y tránsitos, presumía ingresos a Panamá en 2025 por unos $15 000 millones anuales. Inexplicable incongruencia con lo planteado hoy que merece un estricto y severo cuestionamiento, para que autoridades y directivos del Canal aclaren a la sociedad el porqué de tal distorsión. Inevitable que esto se produzca, porque ante cualquier fenómeno mundial de una recesión económica, podría poner en riesgo no solo la capacidad de pago a acreedores, finanzas del país y un peligro para ACP. No son elucubraciones traídas de los cabellos o ideas incoherentes, se trata de poner barbas en remojo frente a hechos reales vividos en España, Venezuela y otros confines de la geografía política, situación de la cual no estamos exentos.

Por otro lado, circunstancias y experiencias tangibles ameritan que el Título Constitucional del Canal de Panamá sea revisado y reformado de manera seria y responsable. No para convertir la ACP en una institución de botín político, pero sí para poner freno a gente de casta privilegiada y autoritaria que va en detrimento del resto de los ciudadanos y nativos que aquí conviven. Los salarios y beneficios están paralelos a países europeos del primer mundo. En América. Sin demeritar eficiencia y capacidad profesional, no son seres súper dotados para conceder tales concesiones. Aunado actúan a libre albedrío con exigencias intolerables en sentido de compatible equidad. Particulares e irrefutables elementos de juicio nos deben alertar y recordar la máxima popular ‘después del trago viene la goma ' con secuelas y malestares.

MIEMBRO DEL PRD.