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03 de Apr de 2020

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Genaro López

Columnistas

Sin cambios de políticas ni de discurso

Se inauguró la ampliación del Canal, con festejos que siguen demostrando la discriminación social

Se inauguró la ampliación del Canal, con festejos que siguen demostrando la discriminación social. Mientras que el pueblo, que acudió entusiasta y con profundo sentimiento patrio, recibió un ‘hot dog ' y un paquetito de papitas a un precio de 5.00 dólares (Menú sobrevaluado que debe ser investigado), nuevamente la oligarquía que dijo ‘de soberanía no se come ', recibió viandas para faraones (caviar, langostino, lingotes de chocolate, entre otra decena de exquisiteces).

En medio de ello, aún no se conoce el costo total de la obra, la ACP admitió hasta la fecha 280 millones de dólares más de lo presupuestado (5250), pero aún faltan las reclamaciones de Sacyr, por varios millones más. El tema de los embalses (río Indio) es una de las principales preocupaciones de la población. Especialistas internacionales en este tipo de obra señalan algunas dudas técnicas (calidad del concreto para 100 años, entre otras). Bajo estas incertidumbres ya la ACP comienza a hablar del cuarto juego de esclusas. Frente a ello, la mayoría del pueblo entrevistado señalaba que el excedente canalero debe ser utilizado para atender los problemas sociales, tanto en las áreas urbanas como rurales. ¿¡Cuándo los beneficios del Canal llegarán al pueblo panameño!?

Al igual que siempre prometen al pueblo que en Panamá lloverá dinero, de hecho así lo es, para resolver sus necesidades, lo que callan es que los 115 ultramillonarios de siempre seguirán llevándoselo. Es decir, la danza de los millones seguirá para un grupo minúsculo de la sociedad, mientras miles de panameños sufren vicisitudes ante el abandono de las necesidades sociales por parte del Estado.

El lunes, pasada la inauguración, la realidad brota: casi 40 muertes por A (H1N1), el incremento del precio de la canasta de alimentos ronda los 58 dólares; el desempleo sigue incrementándose (6.4 %), los centros hospitalarios no cuentan con insumos; en algo más que el tercer trimestre del año escolar docentes, estudiantes y padres de familia siguen en las calles ante el deterioro de la infraestructura escolar; el problema del acceso al agua potable y la recolección de basura persiste. Por otro lado, cada vez somos más dependientes de las importaciones de alimentos, no hay una política pública dirigida a promover la producción nacional, garantizando la soberanía y seguridad alimentaria y nutricional del pueblo panameño, el desabastecimiento de algunos rubros y su importación son evidencia de ello. El desmantelamiento del agro como política pública se mantiene.

Igualmente, en medio de los festejos, la población de Barro Blanco fue reprimida. Siguen pendiente los casos Mossack Fonseca y Waked y la deuda externa sigue creciendo.

En la entrada de su tercer año de Gobierno, no se visualizan cambios en la política económica, en el perfil del Gabinete (neoliberal), en justicia para los pobres, en eliminación de la corrupción y nepotismo. El mismo discurso falaz de siempre.

Sin duda se requiere refundar el país, levantar un Estado Ético, que ejerza un proceso de adecentamiento, que investigue realmente a corruptos que han ejercido o ejercen las funciones públicas o sean freno a la trasparencia del quehacer del sector público, así como a los corruptores. Un Estado Democratizado, donde impere una democracia real, que sea participativa, protagónica y deliberativa, que responda y esté al servicio del pueblo como único y legítimo soberano. Un Estado que esté al servicio de la población y no de castas de poder económico y político.

Sin duda se requieren reformas dirigidas a establecer procesos y procedimientos eficientes de administración pública, así como nuevas estructuras institucionales. Garantizar políticas que aseguren la correcta transparencia en el manejo de los ingresos, egresos, recursos y bienes nacionales; licitaciones, compras directas y contrataciones públicas transparentes.

La única salida real para acabar con este estado de situación, obligantemente pasa por crear las condiciones para que el pueblo pueda autoconvocar a una Asamblea Constituyente Originaria soberana con plenos poderes, capaz de fundar una nueva república.

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.