Temas Especiales

26 de Nov de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

No es transparencia, es entender

Allí nace la falta de transparencia. Pero para mí, más importante quizá que la transparencia, es entender las cosas

No es transparencia, es entender
No es transparencia, es entender

Ya llegué a la conclusión de que Gobierno y sociedad civil no hablamos el mismo idioma. Cuando el Gobierno habla de que se maneja con transparencia, es cierto para ellos, todos sus actos los hacen públicos, solo que muchas veces se quedan cortos en la información. Por ejemplo, un viaje de un ministro al extranjero, anuncian el viaje, pero no identifican toda la comisión que irá. De igual forma no se especifica el itinerario ni visitas y reuniones que se tendrán y por supuesto, ninguna comisión informa a su regreso los resultados del viaje.

Allí nace la falta de transparencia. Pero para mí, más importante quizá que la transparencia, es entender las cosas. El panameño, por ejemplo, no entiende, ni yo, cómo es que tengamos la escasez de medicamentos e insumos en el sistema de salud, pública y Caja de Seguro Social. Hoy los noticieros de la TV dan una cobertura exagerada de estas faltas, pero en el mismo noticiero vemos al presidente inaugurando proyectos, anunciando el cuarto puente por millones de dólares.

Así como tampoco entendemos la pésima condición de calles y puentes, antes solo en el interior, pero hoy en plena ciudad capital. Ya cuando una madre y su hija menor caen de un puente de cierta altitud en San Miguelito todos nos alarmamos. ¿Qué pasa con el presupuesto de mantenimiento y reparaciones del MOP? Hablamos de millones en proyectos, pero ¿cómo aceptar el estado de calles y puentes?

El panameño no entiende el problema de las escuelas. Educación anda manga por hombro. Es inaceptable cómo están algunas escuelas donde hoy día dan clases los muchachos, en medio de aguas negras, rodeados de montes que pueden tener culebras, en salones precarios.

Y luego comunidades sin agua potable por semanas, cómo no establecer un sistema de reparto de agua por cisternas que cubra todas las áreas afectadas. Yo creo que nos falta iniciativa y planificación en estos ministerios, un país con una ciudad de primer mundo, con desarrollo en el interior no debe estar padeciendo las limitaciones de tercer mundo que nos lleva a un porcentaje grande a protestar.

Este es un país donde no deben haber cierres de calles, donde la riqueza alcanza para todos los sectores. Algo estamos haciendo mal. Vemos riqueza, hablamos de riqueza, pero ciertamente fallamos en la distribución. Allí nace el concepto de falta de transparencia, no es transparencia, es entender por qué no se dan cosas que deben darse.

Aquí los diversos ministerios tienen que empezar a trabajar con creatividad, con ingenio, administrando mejor sus recursos. No es hacer grandes obras, es resolver las necesidades de los ciudadanos. Si mejoramos el agua, si arreglamos las calles y puentes, si arreglamos las escuelas, si compramos las medicinas, otro gallo cantaría.

El problema es que el presidente va a su velocidad, con nuevos proyectos, con los avances de los empezados, pero nadie está resolviendo la problemática real del pueblo.

Presidente: El pueblo no está agradecido por los nuevos iniciados, el pueblo quiere que le arregle y resuelva los actuales.

Por eso una visita para iniciar proyectos o anunciar nuevos se estrella con una comunidad exigiendo respuesta a los actuales, que son los mismos que Ud. vio en campaña y prometió resolver. Lleva ya casi el 50 % de su mandato, el pueblo espera y al final exigirá. Inicialmente apoyó su popularidad en la lucha contra la corrupción, pero tras todos estos meses hay solo cuatro condenados: Guardia Jaén, Pérez, Garuz y Moncada Luna. Ya el tema no da más, los fallos de la Corte en cuanto a De Obarrio y el país para Mizrachi y Alma solo le empeoraron la imagen a la justicia, aunque quizá estén bien dadas las medidas, pero se vendió tanta corrupción que el pueblo esperaba otra cosa.

Creo que el Gobierno debe crecer en transparencia, que el pueblo sepa todo lo que rodea cada viaje, cada contrato, cada licitación. Buscar el apoyo en cada medida que se tome, que el ministro de la Presidencia apruebe cada viaje y comitiva y lo haga público.

El otro año empezarán a sonar los nuevos candidatos para el 2019 y Varela empezará a descender en atención pública. Tiene un año para reponer su imagen pública y prepararse luego para el 2019, donde, como es costumbre, debe ayudar a mantener a su partido en el poder.

Parece mucho tiempo, pero no lo es.

ANALISTA POLÍTICO.