Temas Especiales

23 de Nov de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

El Panamá de los absurdos

Para los indios ngäbe, los argumentos del hombre de la capital no tienen sentido

El Panamá de los absurdos
El Panamá de los absurdos

Para los indios ngäbe, los argumentos del hombre de la capital no tienen sentido. Decirles que necesitamos hidroeléctricas para producir energía más barata y en mayor cantidad por las necesidades crecientes a ellos no les hace sentido porque, para comenzar, esa luz no los va a beneficiar, como en efecto los indios de Bayano no se han beneficiado con la luz que produce la hidroeléctrica de Bayano. Más absurdo aún que los poblados cerca de la planta principal del Idaan no reciben agua de la planta potabilizadora.

Pareciera absurdo que el tema del desarrollo se dé para beneficio de terceros, pero no le llega a las comunidades cercanas. Panamá se caracteriza hoy día por protestas de comunidades que no les llega el agua, que necesitan puentes para inclusive estudiantes que buscan llegar a su escuela. Igualmente el desastre de las carreteras se agudiza en áreas del interior y áreas distantes del centro metropolitano. Los constantes tranques en las vías son el clamor de comunidades afectadas por la falta de atención de las autoridades. El caso de Obras Públicas es patético, es la primera vez que no se le da mantenimiento adecuado a las calles de la ciudad, a parte lo absurdo, sin embargo, es el caso de comunidades que se han levantado sin planificación, muchas veces al margen de la ley, a través de precarismo, pero exigen todo lo que recibe comunidades legalmente construidas.

Hoy Panamá muestra al mundo su vocación de lo absurdo. Se ha construido un condominio totalmente vendido y ocupado que ahora la Corte falla que esta ilegalmente construido y donde la alternativa sería derrumbarlo, aunque no viola los límites de la construcción ni las leyes del medio ambiente.

Ya casos similares lo hemos vivido con propiedades, por ejemplo, de Playa Bonita, donde inclusive se les ha ordenado derribar y salir, algo absolutamente absurdo. Y si seguimos viendo las cosas absurdas en nuestro país hay que pasar por el caso Figali, donde por un lado la Autoridad Marítima continua cobrando alquiler por el uso de aguas donde está programada la marina, pero la propiedad ha sido expropiada y siguen cobrando sin que el dueño pueda terminar la marina, de igual forma le fueron expropiadas las poco más de 100 hectáreas que alquilaba a la ARI. El Centro de Convenciones Figali lo siguió operando la Autoridad de Bienes Revertidos, pero no les ha reconocido ningún alquiler a los dueños originales.

En el país de los absurdos se indemnizó a todos los dueños de los famosos Diablos Rojos, solo para ver que poco a poco ya han reaparecido y funcionan normalmente compitiendo con el Metrobús estatal. Como si fuera poco, ahora han permitido de forma legalizada la presencia de buses piratas que compiten con los Diablo Verdes de hoy y el Metrobús del Gobierno.

Lo absurdo de Panamá pasa porque al final del cuento no sepamos la suerte de la cárcel de Punta Coco, que se les ha ordenado cerrarla internacionalmente y se mantiene funcional sin saber legalmente dónde está amparada.

Para el panameño lo más difícil de entender en nuestro mundo de lo absurdo son las medidas cautelares que hoy se mantienen y mañana se quitan y hay una cantidad de casos que no han pasado aún por el juicio. Tenemos detenidos preventivos que exceden de siete mil en nuestras cárceles donde juzgados y condenados difícilmente llegan a tres mil. Los casos más notorios por supuesto son los miembros del Gobierno anterior con medidas cautelares y muy pocos juzgados y condenados o absueltos.

En un Gobierno que buscaba transparencia al máximo hay una cantidad de acusados del Gobierno anterior sin juicio aún y peor aún los casos de nepotismo abundan en la planilla estatal, sin que se haga una revisión y se limpie este delito.

Los absurdos del país pasan por fallos de la Corte que son ignorados por los funcionarios o los pagos ordenados desconocidos por el MEF. Panamá tiene que enseriar su aceptación a las órdenes de las Cortes Supremas, como también el ir limpiando la cantidad de absurdos que hacen a los propios extranjeros y nacionales no creer en el sistema de justicia. De lograrlo, mostraremos una mejor cara a nacionales y extranjeros del manejo de nuestro Gobierno.

Es una lástima que en nuestro país, con esta capacidad de crecimiento y desarrollo, no hayamos podido corregir los absurdos.

ANALISTA POLÍTICO.