Temas Especiales

25 de Oct de 2020

Eduardo A. Reyes Vargas

Columnistas

¿Dónde estamos?

‘Trastornos de la personalidad: patrones permanentes de experiencia subjetiva y comportamiento que se apartan de lo esperado en la cultura

‘Trastornos de la personalidad: patrones permanentes de experiencia subjetiva y comportamiento que se apartan de lo esperado en la cultura del sujeto, se inician en la adolescencia o principio de la edad adulta, son estables y con ellos el paciente sufre o hace sufrir a los demás. Estos rasgos son rígidos e inadaptados '.

Esta definición, a nuestro juicio comprensible, define los trastornos de la personalidad.

Hay una clasificación de ellos, pero hoy muy someramente me referiré a dos.

Trastorno de personalidad antisocial y trastorno de personalidad esquizoide.

Es bueno conocer estas patologías, pues quizá expliquen conductas de algunos panameños, sobre todo en una sociedad que se torna intolerante cada día.

El primero se caracteriza por algunos rasgos como:

Comportamiento inadaptado con desprecio y violación de los derechos de otros. Conductas antisociales, deshonestidad, impulsividad, agresividad, imprudencias, irresponsabilidad, falta de remordimientos.

Puede tener una prevalencia de un 3 % o más. Calcule en cuatro millones de habitantes... ¿cuántos serán? (120 000).

El segundo implica los siguientes rasgos:

Distanciamiento de las relaciones sociales y expresiones emocionales limitadas en las relaciones. Ni desea ni disfruta relaciones, solitario, no interés por el sexo, no disfruta, no amigos, indiferente a halagos y críticas. Prevalencia quizá de un 2 %.

Sus causas pueden ser genéticas y multifactoriales, como el maltrato en la infancia, enfermedades cerebrales infecciosas, abandono en la infancia, etc.

Más que constituirnos en expertos de la psiquiatría o psicología clínica, el conocer estos comportamientos y algunos de sus rasgos, quizá nos permita entender el comportamiento de algunos panameños y extranjeros.

Hagamos también una reflexión y analicemos si las padecemos.

De ser así, nos obliga a buscar ayuda. Hay soluciones.

No es para hacer burlas y menos para hacer bullying —que no solo es escolar. Es para ayudar.

Con ello nuestra sociedad no seguirá en el debacle en que va.

Seamos observadores y quizá también lo descubramos en servidores públicos o privados de todos los niveles jerárquicos.

Hay otros trastornos. Ya vendrán las explicaciones.

Dura misión para colegas idóneos de las ciencias de la salud mental.

Hasta luego.

MÉDICO INTERNISTA.