Temas Especiales

18 de Apr de 2021

Inés Fernández LLanes

Columnistas

Bolsas salvavidas*

Esto perjudica de forma directa a las comunidades más empobrecidas y vulnerables

En 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el derecho al agua potable y a un saneamiento básico como elementos esenciales para el cumplimiento de otros derechos fundamentales.

Unas 700 millones de personas carecen de acceso a agua potable en el mundo. Más de dos millones de muertes al año las provocan la diarrea infantil y enfermedades transmitidas por el agua, como la hepatitis, la fiebre tifoidea o el cólera. La diarrea es la segunda causa de mortalidad infantil y causa más muertes que la tuberculosis, la poliomielitis y SIDA juntos, según datos de la OMS.

Como solución, los investigadores del grupo de Tecnología del Medio Ambiente de la Universidad de Cádiz desarrollan bolsas de plástico que potabilizan el agua. Idean nuevos modelos fabricados con poliestireno y acetato de vinilo, asequibles y de gran capacidad para eliminar las bacterias del agua mediante la radiación solar. Tienen una capacidad de cuatro litros y cuestan dos euros. Las asas y el dispensador de su diseño facilitan su llenado y consumo. El reemplazo de las botellas PET, utilizadas por tradición, por las bolsas de plástico permite la desinfección del agua hasta seis veces más deprisa, según el Journal of Chemical Technology and Biotechnology. Otra mejora es el estado óptimo en el que permanecen las bolsas tras su uso continuo, pues otros tipos de recipientes muestran daños y roturas tras varios usos. Su trabajo ha obtenido el premio que da Fundación 3M a investigaciones que se centran en mejorar la vida de las personas.

La comunidad científica ha realizado numerosos estudios enfocados al tratamiento de pozos y acuíferos que presenten posibilidades de regenerarse para conseguir agua accesible. Sin embargo, no se han llevado a la práctica por falta de inversiones en sistemas de agua y porque su mantenimiento no ha sido el adecuado. Esto perjudica de forma directa a las comunidades más empobrecidas y vulnerables.

La falta de agua potable conduce a la gente por un camino de enfermedades que muchas veces desemboca en un final tráfico, en la muerte. Se le niega a muchísima gente uno de los DDHH universales: el de la vida.

PERIODISTA

*CENTRO DE COLABORACIONES SOLIDARIAS (CCS): CCS@SOLIDARIOS.ORG.ES. **TWITTER: @FEDEZLLANESINES.