Temas Especiales

17 de Apr de 2021

Avatar del Ernesto A. Holder

Ernesto A. Holder

Columnistas

Otra vez: la seguridad colectiva

En las comunicaciones: el celular y la Internet están redefiniendo nuestras vidas y nuestro desenvolvimiento cotidiano en sociedad

Gran parte de esta columna se publicó en diciembre de 2010, o sea, hace seis años para reflexionar sobre lo vivido. Se ajustó conforme el espacio asignado. Para cualquiera debe ser de preocupación lo poco que hemos avanzada aunque las autoridades digan lo contrario.

Nos toca aprender de conductas pasadas que han garantizado la preservación de la vida. Hay hechos innegables que nos permite estar aquí hoy como conjunto humano. Primero, los científicos estiman que hace unos cuatro o cinco millones de años se dieron las condiciones biológicas necesarias para sostener la vida de los antepasados de lo que se ha convertido en los hombres y las mujeres que hoy habitamos la Tierra. Esos primeros supervivientes, por mucho más de la mitad de ese tiempo, y con recursos primitivos, combatieron todas las amenazas del ambiente terrestre que atentaron contra su existencia.

Segundo, las evidencias históricas demuestran que esos seres aprendieron lo suficiente de las experiencias cotidianas, del ensayo y error, de la metida de pata, para garantizar la transferencia de conocimientos a las generaciones posteriores para sostener la aún frágil existencia humana.

Tercero: en algún momento quedó claro en la evolutiva mente de nuestros antepasados que, ante todo, la seguridad era esencial para poder atacar con decisión las otras empresas que garantizarían su existencia a largo plazo. Su seguridad personal y la colectiva. La de sus descendientes, la de sus familiares cercanos, sus amigos, los miembros de la tribu.

Cuarto, tan solo en los últimos 100 años, la tenacidad investigativa del ser humano y su búsqueda continua por la preservación de la especie; duplicó las expectativas de vida que al inicio del siglo pasado aún estaba entre los 45 a 60 años dependiendo de la región en la cual se vivía.

Los anales históricos se han enriquecido en los últimos 50 años. Los avances científicos y tecnológicos han revolucionado disciplinas de estudio y prácticas tan importantes como la medicina y la comunicación. Si tiene más de 30 años de edad, deténgase por un momento en este renglón y piense en las agresivas aplicaciones de las ciencias para el bienestar del ser humano común que se han dado en últimos 20 años. Las posibilidades de salvar y prolongar vidas mediante conceptos científicos modernos, trasplantes de órganos, por ejemplo. En las comunicaciones: el celular y la Internet están redefiniendo nuestras vidas y nuestro desenvolvimiento cotidiano en sociedad.

El problema del narcotráfico, del lavado de dinero, de la delincuencia común que amenaza a diario la estructura social del país, requiere de una visión alejada de la politiquería y que se fundamente en estrategias a nivel nacional e internacional que definen claramente la conducta que toda la sociedad debe asumir, si en realidad queremos vivir en una comunidad más segura.

Durante las últimas semanas, la debilidad de la situación de seguridad nacional ha sido expuesta más por razones que muchos no creerán que amerite sean categorizadas como tal. Las intensas lluvias que han afectado al país durante todo este tiempo dejaron en evidencia que nuestra seguridad está comprometida más de lo que todos pensamos. Inundaciones que han causado muertes y luto. Poblados enteros quedaron perjudicados por las crecidas y el agua. Se perdieron cientos de hectáreas de sembrados. Las vías de acceso y comunicación de pueblos, provincias y ciudades han sido afectadas considerablemente.

No solo es la delincuencia ni el mal uso de las redes sociales. La negligencia institucional es un peligro abierto y latente que nadie parece notar. Y si lo notan, prefieren no atender. Todo el proceso de escrutinio, control y fiscalización de la cosa pública en lo que se refiere a la construcción de obras e infraestructuras es en sí, una amenaza a la seguridad nacional. Cuando un funcionario no procura que los bienes de la Nación (carreteras, edificios, equipos, etc.) sean construidos y entregados como debe ser, es un asunto de seguridad nacional.

Nuestro camino de desarrollo está amenazado por un concepto que antepasados menos desarrollados que nosotros entendieron muy bien: la seguridad colectiva… y en cada tranque vehicular, de esos a que nos tendremos que acostumbrar por largo rato, cuando miles de personas están literalmente inmovilizadas, una urgencia repentina puede significar la muerte. Si queremos continuar el camino del progreso humano, más nos vale atender lo antes posible esta preocupación general de la sociedad.

COMUNICADOR SOCIAL.