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11 de Apr de 2021

Álvaro Tomas

Columnistas

La OCDE, Israel y la competencia fiscal

‘Los burócratas de la OCDE pregonan a moco tendido sobre la inequidad social que crea la competencia fiscal. Son lágrimas de cocodrilo'

Aunque parece que hemos tirado la toalla en cuanto a mantener, rescatar o inventar algunas estrategias que nos permitan ser competitivos con otros centros financieros, me resisto a dejar de denunciar la doble moral de países y de organizaciones como la OCDE.

Recordemos que la competencia fiscal es una estrategia gubernamental utilizada para atraer la inversión extranjera directa. Además sirve para captar personal capacitado, ya que muchos de estos, cansados de pagar hasta la mitad de sus salarios en impuestos en sus países de origen, buscan otras oportunidades para desarrollar o transferir sus conocimientos en países como el nuestro.

La competencia fiscal consiste en minimizar el nivel de imposición fiscal y generar competencia entre Gobiernos de la misma forma que lo hacen las instituciones privadas y las empresas. Eso es capitalismo. La OCDE, desde sus oficinas en Paris y cual discípulo de Marx, quiere regular y planificar en forma centralizada —sin tener jurisdicción o ser un organismo de Derecho Internacional Público— lo que deben hacer todos los países con su política fiscal. Jamás lo lograrán. Jamás. Que no confundan las migajas que le tiran países pequeños para calmar sus ínfulas. Son cortinas de humo mientras el péndulo se mueve a favor de la libertad económica.

Hace apenas unos días, el 1 de diciembre, leí una noticia de Bloomberg escrita por Gwen Ackerman, cuyo primer párrafo decía: Israel está determinada a aprovecharse de los ataques de la OCDE a los impuestos corporativos. (Ver: https://www.bloomberg.com/news/articles/2016-12-01/tax-breaks-are-israel-s-bait-to-lure-multinational-companies). La autora comenta: ‘El Gobierno [de Israel] está tentando con incentivos a las potencias internacionales, mientras intenta crear un mejor entorno de negocios'. Es decir, en pleno ataque de Gurría y Saint-Amans de la OCDE, de Sapin de Francia, de Stiglitz y Pieth a Panamá, Israel se lanza a ‘ofrecer exenciones fiscales a empresas de tecnología mundiales para animarlas a realizar más investigación y desarrollo en Israel'.

Estos movimientos se deben a que la OCDE, en su eterno afán de eliminar la competencia fiscal y que sus economías fracasadas reciban una inyección temporal de dinero, está obligando a las empresas multinacionales a buscar nuevos destinos. Se irán de Europa, pero terminarán en países que le brinden condiciones favorables para desarrollar sus negocios. Acota Ackerman: ‘La competencia será muy dura, porque no es el único país que recortará impuestos para atraer a las empresas tecnológicas. Irlanda ya ofrece a las compañías deseadas una tasa fiscal de 6.25 % o la mitad de la tarifa habitual'.

Israel se suma a los países de la OCDE que están tomando iniciativas fiscales para atraer o mantener en sus territorios la inversión extranjera directa y crear o mantener empleos. Ya se están dando movimientos importantes. El gigante norteamericano de comida rápida McDonald's anunció que dejará su residencia fiscal y base de operaciones en Europa localizada en Luxemburgo para establecerse, bajo el mejor clima de negocios que nace del brexit , en el Reino Unido.

Los burócratas de la OCDE pregonan a moco tendido sobre la inequidad social que crea la competencia fiscal. Son lágrimas de cocodrilo. Por estar viajando en clase ejecutiva alrededor del mundo, sin tener que preocuparse de pagar impuestos, no se han dado cuenta de que las naciones —al igual que los humanos— harán lo necesario para sobrevivir. Incluyendo bajar impuestos.

Sigue el artículo, ‘Israel ha recortado incluso más en algunos casos. Los impuestos de sociedades se han reducido desde un 25 % hasta un 6 % para las compañías tecnológicas… El Gobierno también ha recortado el dividendo de retención fiscal de un 20 % a un 4 %'. ¿Se atreverán Hollande y Sapin a amenazar a Israel como lo hacen a Panamá? Veamos si Gurría y Saint-Amans consiguen que Benjamín Netanyahu les haga caso.

¿Qué impide que Panamá cree una ley dirigida a esas empresas tecnológicas que busca atraer Israel, llena de incentivos de todo tipo incluyendo fiscales, para que se establezcan en Panamá?

Para no dejar de criticar a Francia, país que tanto daño le ha hecho a la imagen y reputación de Panamá, el presidente Hollande no irá a la reelección, ya que las primarias de su partido fueron un fiel reflejo de su bajísima popularidad entre la población. Ha sido un total fracaso como presidente. Como dicen los norteamericanos: ‘good riddance' (‘felices de que te vayas').

Y para hacer leña del árbol caído; el diario inglés The Guardian del día 8 de diciembre de 2016, en un artículo escrito por Angelique Chrisafis, reporta que el escogido por el presidente Hollande para ser su policía fiscal, su zar tributario, el encargado de velar que los ricos no evadieran impuestos y aportaran su cuota justa para mejorar la inequidad social en Francia, Jerome Cahuzac, ha sido condenado a prisión por tres años por el delito de fraude, evasión fiscal y lavado de activos por esconder millones de euros en bancos internacionales europeos. Eso se llama karma.

EJECUTIVO DE EMPRESAS.