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16 de Jan de 2021

Virgilio Correa

Columnistas

¿Para cuándo una república incorrupta?

‘¿Y cómo ocurre que la corrupción es generalizada?', agrega nuestra interlocutora, seguido a su primera inquisición...

‘¿América Latina vive un proceso de corrupción generalizado?', nos preguntaba una apreciada amiga en Cataluña hace muy poco. Y evidentemente la respuesta tiene que ser positiva desde nuestro punto de vista, ya que es casi imposible poder mentir con dignidad, cuando te hacen esa pregunta. No hay cabida ni siquiera para una mentira piadosa. Somos un continente corrupto. Es una pena.

‘¿Y cómo ocurre que la corrupción es generalizada?', agrega nuestra interlocutora, seguido a su primera inquisición...

En nuestra opinión la América Latina, desde Simón Bolívar ha carecido de una institución sólida, llamada República. Bolívar fracasó en su intento de crear la Gran República Hispanoamericana. De allí que lo único que logró fue la multiplicación de principados desde el río Grande hasta la Patagonia. Algo que George Washington por antonimia logró hacer en el norte y crear una de la más eficientes repúblicas del planeta. Nosotros nos quedamos atrás en la carrera.

¿Washington le robó el mandado a Bolívar? Difícil confirmarlo, dado el estado ambiguo y disímil de la sociedad bolivariana hispanoparlante y la homogeneidad de la sociedad ameroangloparlante.

‘Entonces ¿qué son esos países latinoamericanos?', cuestiona nuestra apreciada interlocutora. A lo que nosotros respondimos, se trata de principados (o bien emiratos, califatos, sultanatos, etc...), toda vez que si hoy hiciéramos una evaluación de ISO 2017 sobre la certificación república, ninguno de esos países bolivarianos y sus alrededores, lograrían la mención de república, hasta agregar que otros que son viejas repúblicas, podrían hasta perder la denominación de apelación controlada de República verdadera.

El continente hispanoamericano está plagado de vicios ocultos muy aberrantes. Al menos eso se comenta entre corredores. Va rumbo al descalabro.

En el caso latinoamericano, la gran pregunta es ¿cuándo el Estado de principado plutocrático primitivo actual será superado por un Estado de verdadera república democrática non-suigéneris?

La República que se inició hará varios siglos con el advenimiento del siglo de las Luces en Europa, cobró mucha sangre en el pasado, cosa que hoy día es casi imposible de imaginar, ya que la tecnología ha cambiado estructuralmente la mente, el alma y hasta el cuerpo del nuevo ser existente en el siglo de la Oscuridad actual.

Un siglo de las Luces que nunca llegó cabalmente a Hispanoamérica, y que dudamos que pueda llegar en pleno siglo XXI, y que, aunque llegué, ya será muy tarde, porque será traslapado en su forma, contenido y esencia. Aquí dudamos que se aplique aquella máxima que dice: ‘que es mejor tarde que nunca' (¿?). La situación es grave y hay mucha podredumbre activa.

Queda pues por construir una república popular democrática verdadera, que emerja de la voluntad popular de una sociedad que desee el bien común y la igualdad junto a una fraternidad solidaria, que está muy lejos de fraguarse, dados los acontecimientos actuales en todo este continente joven y multirracial, que podría ser ejemplo para la humanidad.

Pero la República de Washington seguirá poniéndole el dedo en la llaga, mientras esta no evolucione en la dirección correcta.

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