Temas Especiales

23 de Nov de 2020

Álvaro Alvarado

Columnistas

¿Dónde quedó ‘el mejor Gobierno de la historia'?

Han pasado 31 meses de Gobierno y aquella gran esperanza de cambio se ha ido desvaneciendo rápidamente

El 4 de mayo de 2014, en medio de la celebración del triunfo de la Alianza el Pueblo Primero, obtenido en las elecciones alguien dijo: ‘Este será el mejor Gobierno de la historia de Panamá'. Lo que llenó de gran esperanza a un importante sector de la población, cansado de las arbitrariedades y abusos cometidos por el Gobierno del entonces presidente Ricardo Martinelli.

Ese día, yo estaba sentado en el set de noticias describiendo todo el proceso electoral que definía quién gobernaría el país en el quinquenio 2014 – 2019.

Han pasado 31 meses de Gobierno y aquella gran esperanza de cambio se ha ido desvaneciendo rápidamente.

En materia de justicia, comenzaron a salir procesos en contra de algunos exfuncionarios y empresarios vinculados a la pasada administración que desfilaban por las fiscalías anticorrupción. Persona que entraba a una indagatoria, persona que se le ordenaba detención preventiva. Ya comenzaba a evidenciarse en ese momento cierto grado de selectividad en la justicia, ya que en esa pasarela se notaba la ausencia de algunas importantes figuras.

Hoy, 31 meses después, la decepción es enorme y la gente se pregunta ¿cuántos de aquellos procesos se sustentaron en hechos reales y cuántos en persecución política?

Da tristeza ver a la procuradora en los medios suplicar a la población que confíen en ella, cuando todos sabemos que la confianza no se pide, se gana. Licenciada Kenia Porcell: No nos pida algo que usted no se ha ganado en estos 25 meses de gestión. Demuestre con hechos y no con palabras que podemos confiar en usted.

Primera vez que veo a un procurador en cadena nacional rindiendo un informe de gestión, tratando a como dé lugar de convencer a la población de un trabajo que no se percibe.

En el plano económico debo aclarar que no soy economista, pero desde mis 18 años me he agitado en el mundo del comercio emprendiendo distintos proyectos, casi todos exitosos. No hay que ser un Nobel de economía para darse cuenta de que la actual situación económica del país no es la mejor, como dicen los voceros del Gobierno. Es cierto que, si nos comparamos con otros países de la región, Panamá refleja un importante crecimiento de alrededor del 5 % y eso es positivo, pero también hay que reconocer que algo está pasando, cuando empresas de distintos tamaños ya comienzan a realizar ajustes en sus planillas y en sus gastos, lo que no puede ser calificado por el Gobierno como una simple reestructuración.

Solo hay que salir a la calle y hablar con gente que labora en almacenes, hoteles, restaurantes, supermercados, carnicerías, tiendas de materiales de construcción, bares, estéticas, medios de comunicación e incluso músicos, para darnos cuenta de que nadie te describe la situación que vive el país como positiva.

¿Qué pensarán los cientos de panameños que han quedado desempleados cuando escuchan a nuestros gobernantes restregarles en la cara que aquí no está pasando nada y que Panamá está volando en materia económica, mientras ellos están pensando en cómo harán para conseguir un trabajo digno en un país donde las posibilidades de empleo son cada vez más reducidas?

Hoy, mientras el Gobierno resta importancia a los despidos, cientos de panameños viven desesperados pensando en el año escolar de sus hijos, en la hipoteca de sus casas, en el préstamo de su automóvil y en muchos otros compromisos a los cuales tienen que hacerle frente en los actuales momentos.

Es cierto que no somos una isla y que la región se enfrenta a una crisis más grave que la nuestra; sin embargo, hay un tema que tenemos que observar detenidamente y es el tema político.

Creo que la conducción política del país ha sido el detonante de todo lo que está pasando. El presidente no ha sabido enfrentar como estadista los graves problemas nacionales y nos hemos pasado 31 meses en una batalla campal que no ha llevado al país a ningún lado. Seguir culpando al pasado Gobierno de todos los males del país, no resuelve nada. Es hora de hacer uso de esa herramienta que Dios no dio y que nos hace ser diferente a los animales y es la capacidad de razonar, de dialogar y de lograr consensos. No puede ser que estamos viendo el país desmembrándose poco a poco y no podamos entre todos elevarnos por encima de intereses personales y políticos para encontrar la salida a los problemas nacionales.

Actúe señor presidente, conviértase en un estadista.

PERIODISTA