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25 de Nov de 2020

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Orlando Acosta Patiño

Columnistas

El reto de sacar ‘lo independiente' al Carnaval

El origen del carnaval tiene referencias remotas. Algunas de ellas nos remite a fiestas paganas en honor al dios Baco en la antigua Roma

El reto de sacar ‘lo independiente' al Carnaval
El reto de sacar ‘lo independiente' al Carnaval

El origen del carnaval tiene referencias remotas. Algunas de ellas nos remite a fiestas paganas en honor al dios Baco en la antigua Roma, o al toro Apis en Egipto. La celebración toma un carácter religioso en el mundo moderno a asociarse a la cuaresma cristiana, la cual variará de fechas- dependiendo de los ciclos lunares- en los meses de febrero o marzo. La fiesta se caracteriza por su carácter permisivo y descontrol que se comparte de manera colectiva. El Almanaque Bristol anunció el carnaval para los últimos días del mes de febrero, el martes del carnaval fijado para el 28 de febrero. La fiesta se encendió el viernes 24 cuando fue coronada Giselle Ow Young como reina del carnaval de la capital.

‘Un país en fiesta' es el lema del carnaval de Panamá para el año 2017. Su Majestad Giselle ‘reinará' para los más de 50,000 visitantes vinieron a gozar de la rumba que se prometió en la capital. La Autoridad de Turismo de Panamá preparó un ‘rumboso' menú para que nadie se quede fuera de la fiesta. El carnaval tiene como escenario la Cinta Costera y cuenta con un presupuesto de un millón 500 mil dólares. Esos recursos sirven para el contrato de las orquestas y músicos del carnaval y pagar algunas de las alegorías del carnaval de la ciudad.

Hace un par de años atrás la Autoridad de Turismo prometió rescatar la fiesta y devolverle sabor y el carácter ‘de calle' a esta fiesta de origen popular. El carnaval de la ciudad de Panamá estuvo –por muchas décadas- identificado por una celebración de comparsas por las calles y una oferta de bailes nocturnos en sitios conocidos como los toldos. Por muchos años las fiesta de Carnaval citadino tuvo como escenario la Avenida Central y otros espacios de la urbe, donde la gente disfrazada en comparsas bailaban al son de bandas de tambores bajo los acordes de una lírica popular que evocaba episodios memorables o bien personajes. Espacios como Barraza, El Chorillo y el patio de Ferrocarril en Calidonia, eran lugar para los recordados toldos, lugares para el baile nocturno donde se encontraban celebridades de la música caribeña. Lluvias de confetis y una alfombra de serpentinas de colores tapizaban las calles de la ciudad de Panamá. Ese mullido tapiz coloreado por cortina titilante de millones de pedacitos y tiras de papel movidas al viento era el síntoma de la salud de esa fiesta que se fue. Más confeti y serpentina, mejor era el carnaval.

Ante el potencial de negocio que planteó el carnaval, la industria televisiva irrumpió hace años con un apetito mortal para entregar la fiesta a manos del negocio de la publicidad. El negocio mal planteado arremetió contra el Carnaval de la calle y las tarimas de musicales con su filo certero, apuñalan directamente al corazón expuesto de Momo, Domitila y el mismísimo carnaval. El carnaval bajo este esquema decayó en una fiesta que perdió todo su sabor popular y callejero para enlatar la propuesta creativa en la televisión.

Tiro al ruedo del carnaval una sugerencia provocadora y es la de incorporar a la fiesta de carnaval a las bandas independientes- quienes adornados con pluma y lentejuela- explotarían con un toque personal e identitario al Carnaval de la ciudad. Este elemento traería a la memoria colectiva- mediante el sonido de metales, tambor, ritmo y percusión -el sabor afro de la fiesta que se perdió en el olvido del ayer. Las Bandas Independientes son un fenómeno popular, cultural y musical de Panamá conformadas por egresados de las escuelas oficiales del país desde mediados del siglo XX, tienen como antecedente directo las Dianas Panameñas y el paradigma de mezclar lo marcial con lo popular. Estos grupos mezclan la seriedad y rigidez de los toques marciales con ritmos de música popular y folclórica panameña, presentan una mezcla coreográfica provenientes de las bandas marciales con movimientos corporales propios del folclore panameño, salsa, Reggae y Reggaetón por las mujeres y hombres que las conforman. La convocatoria a participar a las Bandas Independientes sería mediante la invitación que hiciese la Autoridad de Turismo con apoyo del sector privado mediante una modalidad de Comité Organizador. Este comité daría participación al sector privado en la organización y administración del carnaval para imprimir, como en la cercana Barranquilla, dinamismo a la fiesta.

Sería una iniciativa de sacar provecho a explorar la gestión de la rumba y de las Bandas Independientes, que tienen incluso música grabada y sería como esta representación un negocio de exportación. Devolver el carnaval de la ciudad de Panamá a la gente y a las calles, y dar espacio de participación a las organizaciones privadas, garantizará su vitalidad, transparencia, autenticidad y lo transformaría en una verdadera referencia cultural, en un negocio con fondo y sentido, y definitivamente un producto de exportación con calidad, fuerza e identidad. Toca dar rienda suelta a la creatividad, para entonces encender en la ciudad las mechas y luces largas de un país, realmente en fiesta.

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